Desde la entrada en vigor del Reglamento de la CE nº 1774/2002, se establecía que las bajas de las explotaciones debían ser recogidas, transportadas y destruidas por empresas certificadas (autorizadas).
Métodos alternativos
Se permitía la utilización de métodos alternativos para la eliminación in situ en casos excepcionales, como por ejemplo, en zonas muy remotas o en el caso de sacrificios sanitarios, evidentemente aprobados por la Comisión Europea.
La recogida de cadáveres solucionaba el problema de la polución, pero abría la puerta a otros posibles riesgos que se han visto confirmados en años posteriores: la transmisión de enfermedades. Se realizaron varios estudios que estimaban la posibilidad de la transmisión de patógenos de una granja a otra por el transporte de cadáveres, y todos ellos destacaban que la necesidad de “vehiculizar” dichos patógenos era la clave.
PUNTOS CRÍTICOS FUNDAMENTALES
Los puntos críticos fundamentales que se identificaron fueron los siguientes
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