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¿En serio queremos hablar de manejo?

Escrito por: Cristina Sanmartín Ruiz - Veterinaria especialista en Bienestar Animal Tecnificado en OPP Group , José Fernández Ortiz - Jefe del departamento de IT de OPP Group , Ricardo Segundo Cochran - MV, MSc OPP Group

Es bien sabido que buena parte de los problemas de granjas se deben a “mal manejo”. Sin embargo, cuando se llega a esta conclusión, nos topamos con el problema de entender qué es o cómo construye “un buen manejo”.

Aquí podemos empezar con las hipótesis de muchos empresarios: “es que aquí tenemos gente floja”, que está mal capacitada, poco motivada, etc. Sin embargo, siempre parece que el problema escapa a soluciones simples y que hay que convivir con él.

Incluso podríamos intentar cuantificar el impacto del mal manejo (como haría un contable) o intentar estructurar los procesos hasta el último detalle (como haría un ingeniero), pero, al final del día, trabajamos con personas, no máquinas, y sabemos que las personas y su relación con sus superiores y su equipo tienen fuertes componentes emocionales.

A este respecto, para intentar medirlo debemos incluir algunos KPI, por ejemplo (rotación anual por segmentos, porcentaje mensual de presencia en el puesto de trabajo, horas de formación anual, etc.), pero, por suerte, también existen las encuestas de clima laboral.

Fíjense, la palabra “clima” ya deja entender que no es algo estructural y predecible, sino más bien variable y cambiante.

OPP Group, como equipo consultor, ofrece a sus clientes una gama integral de soporte en las áreas más convencionales, tales como la gestión sanitaria, el soporte nutricional y el manejo reproductivo, y, de forma menos convencional, una herramienta de soporte económico-financiero y de benchmarking muy robusta para apoyar la toma de decisiones económicas en las empresas del sector porcino.

Aparte de eso, entendimos que, si queremos mejorar sustancialmente el manejo, debemos poder apoyar ese proceso con un plan de desarrollo del equipo humano, particularmente para las empresas que quieren crecer.

En la Figura 1 se resume cómo se construye “un buen manejo”.

Al analizarlo, es fácil ver que hay múltiples componentes y que algunos son intrínsecos a los trabajadores, otros al líder del equipo y varios más están bajo el exclusivo control de la dirección de la empresa, incluyendo, hasta cierto punto, el departamento de recursos humanos, si lo hay.

 

Entonces, entendiendo que el “problema” tiene múltiples capas, nuestro grupo plantea la posibilidad de implementar una metodología de trabajo que permita analizar y proponer mejoras en estos tres niveles.

CONSULTORÍA HOLÍSTICA OPP-N7

La Figura 2 resume el modelo de trabajo que propone OPP Group para apoyar a las empresas.

La consultoría OPP-N7 implica que, como equipo, trabajamos con las empresas en siete niveles distintos.

La consultoría típica suele incluir el trabajo hasta el nivel 4. Sin embargo, este modelo, si así lo solicitan, implica trabajar en tres niveles más.

  ¿En serio queremos mejorar el manejo?  

Para que podamos empezar a trabajar en mejorar el manejo, primero la empresa debe entender y aceptar que tiene un problema y que la alta rotación y el absentismo (entre otros) son mejorables y constituyen un síntoma de un problema más profundo.

También hay que entender que los problemas de personal no se arreglan como si fueran un cuadro respiratorio, con antibióticos y vacunas, sino:

Cambiando formas de trabajo.
Mejorando aspectos de la cultura corporativo.
Innovando y probando nuevas estrategias a corto, medio y largo plazo.

Hemos visitado granjas grandes en las que, en los primeros 20 minutos, ya sabemos que la empresa no tiene una cultura de formación de su personal.

¿Cómo? Porque, por ejemplo, no hay un espacio físico adecuado donde realizar un curso de formación en el que quepa cómodamente todo el equipo de maternidad.

Aun en granjas buenas, donde la infraestructura está bien, vemos dueños que se quejan diciendo que, “aun habiéndoles dado todo a los empleados”, los problemas de manejo aún persisten.

Es en esos casos donde nos toca iniciar el trabajo de los niveles 5 y 6 de la consultoría, yendo más profundo, hacia aspectos como el estilo de liderazgo, la comunicación, la satisfacción laboral, etc.

SISTEMA DE INFORMACIÓN COMO HERRAMIENTA DE SUPERVISIÓN

Como se ve en la Figura 1, otro componente clave de un buen manejo es cómo se gestiona la información. Y esto implica tres etapas:

1. Colección

La colección de datos puede ser:

La correcta y completa colección de datos es un reto creciente, aun con sistemas de recolección rápida, como puede ser una PDA, y de esta fase dependen las siguientes dos fases.

Para recalcar la importancia de esta fase, en las granjas solemos decir: “La inseminación no termina con la aplicación de la dosis de semen, sino con el registro electrónico o la anotación manual (alta del evento) de la misma”.

2. Almacenamiento y visualización

Existen múltiples opciones de almacenamiento y visualización de la información desde los antiguos listados de Excel hasta sofisticados sistemas como el gemelo digital (FarmTwin, de OPP Group) que se almacena en una nube específica y en el que se ofrece al operario una visualización virtual de la granja que permite acceder de manera virtual a cada sala o sección de esta y visualizar los datos de todos los animales localizados en ella en tiempo real.

Estos nuevos sistemas, son muy intuitivos y facilitan una navegación rápida dentro de “la granja virtual”, incluso, cruzando informaciones provenientes de múltiples módulos, sea producción, alimentación, ambiente, bioseguridad, etc.

3. Análisis

Por último, es esencial poder “gestionar e interpretar” de forma rápida y útil toda la información que se genera día a día en las granjas, de modo que la información se transforme en parte del manejo y de la toma de decisiones.

A modo de ejemplo, partiendo de la información disponible:

El sistema debe poder priorizar, por importancia, lo que es crítico, urgente e importante, mediante un sistema de alarmas, alertas y avisos claramente diferenciado.
A un nivel más general, generar KPI o indicadores de producción que nos permitan saber cómo va la granja en tiempo real y, eventualmente, definir áreas de intervención.

CONCLUSIONES

Gestionar personas es mucho más complejo que gestionar animales. Nuestros encargados de granja, en el mejor de los casos, han sido formados en manejo animal, pero no suelen tener formación en gestión de personal y desarrollo de equipos eficientes, que es lo único que logra resultados buenos y consistentes en el tiempo.

Por la naturaleza de las granjas y del trabajo en ellas, el sector porcino comienza a sufrir, y sufrirá aún más, problemas relacionados con “su gente y el manejo”.

Para mejorar esta problemática, las empresas deberán, tal vez, comenzar a evaluar la posibilidad de recibir soporte profesional de consultores externos que puedan analizar la empresa de forma integral, incluyendo aspectos del estilo gerencial.

Las empresas con una cultura corporativa centrada en las personas no solo logran formar y mantener personas capacitadas para manejar la granja en cuestión, sino que incluso logran formar una segunda capa de empleados responsables por debajo de los mandos intermedios.

Estos, eventualmente, serán la base para futuros crecimientos o para nuevas granjas dentro de la misma empresa.

BIBLIOGRAFÍA

1. Peter R. English, R. Segundo, G. Burgess, J. Dunne Stockmanship: Improving the Care of the Pig and Other Livestock. 1992. Farming Press Books, ISBN-13 978-0852362365

2. R. Segundo, Gestión del capital humano y el manejo en granjas porcinas. 2025 Ed. Circulo Rojo ISBN:979-13-7016-415-7 (contacto: r.segundo@oppgroup.com)

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