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Formas farmacéuticas y vías de administración en ganado porcino: impacto en la eficacia terapéutica dentro de programas nutricionales

Escrito por: Aránzazu González Canga , Belén Gutiérrez Soriano , Carolina Rodríguez Sanz - Evaluadora de preclínica y clínica. Departamento de Medicamentos Veterinarios. AEMPS. , Cristina Muñoz Madero -

Coordinadora del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) en el área de Sanidad Animal

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En producción porcina, la eficacia de un tratamiento no depende únicamente de la elección del principio activo. La forma farmacéutica, vía de administración y condiciones reales de consumo de agua y pienso pueden determinar la dosis que finalmente recibe cada animal y, con ello, el éxito terapéutico.

Conocer estos factores y adaptar la administración a cada fase productiva y situación clínica resulta esencial para optimizar los tratamientos, prevenir fallos terapéuticos y favorecer un uso prudente de los medicamentos, especialmente de los antimicrobianos.

Principales formas farmacéuticas utilizadas en ganado porcino

Formas farmacéuticas aplicadas al porcino

Las formas farmacéuticas empleadas en porcino están estrechamente relacionadas con:

Estos factores hacen que la forma farmacéutica sea un elemento determinante del éxito terapéutico, más allá de su función como vehículo del principio activo, y que su elección esté estrechamente vinculada al manejo y a las particularidades productivas del sector porcino.

Fase productivo

Tratamientos colectivos

En la producción porcina predominan los tratamientos a nivel colectivo, como ocurre en lechones que se encuentran en fase de transición y cebo.

Las formas farmacéuticas que se emplean principalmente son:

Las premezclas medicamentosas para incorporación al pienso.

Concentrados para solución oral o polvos para la administración en agua.

 

Tratamientos individuales

En cerdas reproductoras y lechones lactantes predominan los tratamientos a nivel individual.

La administración individual suele utilizarse en algunos lechones, reproductores, animales enfermos que han reducido la ingesta de pienso o agua o tratamientos antiparasitarios concretos.

En estos casos suelen emplearse principalmente:

Suspensiones.

Soluciones orales.

Asimismo, varias fichas técnicas indican que, los animales enfermos pueden ver reducido su consumo de agua y/o alimento y, en consecuencia, pueden requerir una admnistración de la medicación parenteralmente.

Indicación terapéutica

Antimicrobianos

Los antimicrobianos para infecciones respiratorias o digestivas suelen formularse como:

Polvos solubles o soluciones orales para el agua de bebida.

Premezclas medicamentosas para el pienso.

Estas presentaciones permiten tratar de forma colectiva a los animales resultando especialmente útil en procesos infecciosos en los que se encuentran afectados grupos enteros de animales.

De forma similar, algunos antiparasitarios se presentan como:

Suspensiones de agua bebida.

Premezclas medicamentosas.

Antiinflamatorios

En cuanto a los antiinflamatorios, es más frecuente encontrar soluciones inyectables o suspensiones orales para animales individuales o para pequeños grupos.

Formas no orales relevantes

En porcino también existen otras formas farmacéuticas no orales relevantes. Entre ellas se encuentran:

Soluciones y suspensiones inyectables, utilizadas para la administración sistémica de medicamentos incluyendo las vacunas.

Preparados tópicos (sprays, pomadas), empleados con menor frecuencia.

Innovaciones tecnológicas

En el ámbito de las formas farmacéuticas cabe destacar como tendencias emergentes:

Propiedades clave en las principales formas farmacéuticas

En líneas generales, la medicación de cerdos se basa fundamentalmente en tratamientos en grupo y el uso de premezclas medicamentosas incorporadas al pienso y de concentrados o polvos solubles administrados en el agua de bebida.

La estabilidad, homogeneidad y liberación del principio activo constituyen parámetros esenciales en la evaluación de la calidad de los medicamentos veterinarios, puesto que condicionan la disponibilidad del fármaco y, en consecuencia, la eficacia terapéutica y el éxito del tratamiento.

Premezclas

La premezcla es una forma farmacéutica particular de veterinaria que se incorpora a un pienso medicamentoso.

De acuerdo con el Reglamento Delegado (UE) 2021/805 de la Comisión de 8 de marzo de 2021 por el que se modifica el anexo II del Reglamento (UE) 2019/6 del Parlamento Europeo y del Consejo, en las premezclas se deben tener en cuenta aspectos como:

La tasa e instrucciones de incorporación al pienso.

La homogeneidad en el pienso.

La compatibilidad o adecuación de los piensos.

Además,se dará información sobre la estabilidad y período de validez propuesto después de su incorporación en dicho pienso.

Polvos solubles y soluciones / Suspensiones orales

Entre los medicamentos administrados mediante el agua de bebida se encuentran polvos solubles, soluciones orales y, con menor frecuencia, suspensiones orales.

Las soluciones facilitan una distribución homogénea del principio activo y evitan problemas de sedimentación.

Las suspensiones se emplean especialmente cuando existen limitaciones de solubilidad o estabilidad.

Por lo general, el agua medicada:

Debe prepararse cada día, inmediatamente antes de ser suministrada.

Debe cambiarse cada 24 horas.

Debe ser la única fuente de agua de bebida de los animales durante todo el período de tratamiento.

Solo se debe preparar suficiente para cubrir los requerimientos diarios.

La homogeneidad de la mezcla constituye un requisito fundamental para garantizar una distribución uniforme del principio activo en el pienso medicado y evitar variaciones en la dosis administrada a los animales.

Factores influyen en la dosis real recibida tras la administración en grupo por vía oral

Las premezclas medicamentosas y los medicamentos administrados en el agua de bebida constituyen los tratamientos más habituales en porcino.

Su principal ventaja consiste en la posibilidad de medicar a un elevado número de animales de forma rápida y homogénea, aunque su eficacia real queda condicionada a los patrones individuales de consumo de agua y pienso.

Consumo de pienso y agua

De acuerdo con la Directriz de palatabilidad EMA/CVMP/EWP/206024/2011-Rev.1, ciertos principios activos pueden modificar negativamente el sabor, olor o textura del alimento, provocando un rechazo en los animales o un consumo errático.

Las exigencias regulatorias en el cumplimiento de los requisitos de esta Directriz son muy estrictas, dado que cualquier reducción del consumo derivado de una baja palatabilidad conduce directamente a la subdosificación y al fallo terapéutico.

La fase productiva y el equilibrio de la ración también condicionan el éxito de la terapia oral.

Durante el postdestete los lechones experimentan un descenso en la ingesta de pienso sólido, lo que hay que tener en cuenta a la hora de medicar en esta etapa. Asimismo, la propia calidad nutricional regula el apetito general, de modo que aquellas dietas formuladas con una alta densidad energética reducen la ingesta voluntaria total de pienso y, de forma proporcional, disminuyen la cantidad de fármaco ingerido.

El consumo de agua introduce la mayor fuente de variabilidad, lo que puede repercutir críticamente en la exposición sistémica de los fármacos.

Se ha visto que, dentro de una misma granja y corral, condicionado a patrones nictamerales de comportamiento y el rango social, el 10 % de los cerdos que más agua consumen beben hasta el doble o triple que el 10 % de los que consumen menos. Así, una parte del grupo recibirá una dosis subóptima, mientras que los animales dominantes pueden estar sobredosificados.

Con el fin de facilitar la determinación de la dosis exacta y enfatizar la importancia de los factores que pueden afectar a la dosis real ingerida, los resúmenes de características del producto incorporan las siguientes frases y fórmulas:

El consumo diario depende de la situación clínica de los animales. En consecuencia, para asegurar una dosificación correcta, puede ser necesario ajustar la concentración de principio activo en agua/leche/ lactoreemplazante/pienso.

Según la dosis recomendada, el número y el peso de los animales que deben recibir tratamiento, se debe calcular la dosis diaria exacta del medicamento veterinario aplicando las fórmulas siguientes:

El clima y el estado de las instalaciones también influyen y son factores a considerar a la hora de aplicar estos tratamientos.

Temperaturas ambientales elevadas modifican los consumos, que pasan de ser lineales a dar lugar a picos agudos de consumo masivo concentrados al inicio y al final del día, pudiendo provocar fluctuaciones impredecibles en las concentraciones plasmáticas del fármaco.

Las temperaturas altas del agua pueden ser un factor limitante y resultar en una reducción drástica de la ingesta, impidiendo que se alcance la dosis diana.

Las deficiencias en la infraestructura de la granja, como caudales insuficientes, tuberías obstruidas por biofilm o un número insuficiente de bebederos por animal, restringen físicamente el acceso al agua ad líbitum, intensificando la competencia y aumentando la variabilidad en la dosis final individual.

Interacciones fármaco-nutrientes

Una vez ingerido el medicamento, los componentes de la ración pueden influir en la liberación del principio activo y en su absorción digestiva.

La composición del pienso puede alterar el pH digestivo y un pH inadecuado puede ionizar el principio activo, comprometiendo su solubilidad, y su capacidad para atravesar las membranas.

El efecto de la dieta puede ser físico, como en el caso de la fibra dietética que acelera el tránsito gastrointestinal y reduce el tiempo de contacto del fármaco con la mucosa absortiva, o de la grasa que retrasa el vaciado gástrico modificando la absorción de moléculas lipofílicas, entre otros componentes.

Aplicación práctica en granja y papel en estrategias actuales

En el contexto sanitario actual, los medicamentos se consideran una herramienta más dentro de programas que combinan nutrición y buenas prácticas de manejo con estrategias específicas de medicina preventiva, como pueden ser unas medidas adecuadas de bioseguridad o pautas vacunales adaptadas a la situación epidemiológica de cada granja.

La elección de la forma farmacéutica y la vía de administración constituye un punto clave para garantizar la eficacia de los medicamentos que se vayan a utilizar, ya que:

Condiciona la biodisponibilidad del principio activo y, consecuentemente, la respuesta clínica de los animales.

Contribuye a evitar fallos terapéuticos, a reducir el uso de antimicrobianos y a minimizar el desarrollo de resistencias a este tipo de medicamentos.

Los tratamientos colectivos a través del agua o el alimento presentan una gran ventaja a nivel práctico, especialmente cuando es necesario tratar a un elevado número de animales de forma rápida y homogénea.

Sin embargo, su eficacia está fuertemente ligada a los patrones de consumo, que pueden variar significativamente en función de la edad, el estado sanitario, las condiciones ambientales o la fase productiva de cada animal.

Otra vía de administración empleada con frecuencia es la intramuscular. Al contrario que los tratamientos grupales, las vías inyectables permiten una dosificación individual precisa y aseguran una adecuada exposición al principio activo, aunque pueden suponer más dificultades de manejo y mayores costes de mano de obra.

Para elegir adecuadamente la vía de administración, hay que considerar tanto las características farmacológicas del medicamento como la situación real de la granja. Por ejemplo:

En cuadros clínicos agudos, especialmente cuando los animales presentan anorexia o reducción del consumo de agua, las formulaciones inyectables suelen lograr una mayor eficacia clínica.

En situaciones donde la mayoría de los animales mantienen un consumo adecuado, el tratamiento a través del agua puede constituir una alternativa eficaz y práctica.

Determinados aditivos zootécnicos, complementos nutricionales y productos de soporte intestinal pueden integrarse en el pienso como parte de programas preventivos dirigidos a mejorar la salud digestiva y reducir la necesidad de intervenciones farmacológicas posteriores.

Uno de los problemas más frecuentes observados en campo es la subdosificación derivada de una estimación incorrecta del consumo de agua o alimento.

Cuando un medicamento se incorpora a una vía de administración colectiva sin ajustar adecuadamente la dosis al consumo real, una parte de los animales recibe cantidades inferiores a las terapéuticamente eficaces.

Situaciones similares ocurren cuando se utilizan equipos de dosificación mal calibrados o cuando no se tienen en cuenta las variaciones de consumo asociadas, por ejemplo, a posibles patologías, estrés térmico o cambios de manejo.

Las consecuencias de estos errores no solo suponen un fallo terapéutico a corto plazo. Los tratamientos ineficaces pueden:

Prolongar la duración de los procesos patológicos.

Incrementar las pérdidas productivas.

Favorecer la persistencia de los agentes infecciosos dentro de la explotación.

Contribuir al desarrollo y selección de resistencias antimicrobianas, uno de los efectos más preocupantes.

La lucha contra las resistencias antimicrobianas

La exposición repetida de las bacterias a concentraciones subterapéuticas de antimicrobianos genera una presión selectiva que favorece la supervivencia y multiplicación de microorganismos portadores de mecanismos de resistencia.

Estas poblaciones resistentes pueden posteriormente difundirse entre animales, lotes e incluso explotaciones, comprometiendo la eficacia futura de tratamientos considerados esenciales para la sanidad animal y la salud pública.

El problema de las resistencias antimicrobianas ha adquirido una relevancia creciente bajo el enfoque One Health, que reconoce la interconexión entre la sanidad animal, la salud pública y el medio ambiente.

En producción porcina, el uso inadecuado de antimicrobianos, incluyendo tratamientos innecesarios, duraciones excesivas o dosificaciones incorrectas, constituye uno de los principales factores que impulsan la aparición de resistencias.

Las estrategias actuales se centran en:

Reducir el volumen total de antimicrobianos utilizados.

Optimizar su empleo de antimicrobianos mediante decisiones terapéuticas basadas en un adecuado diagnóstico, la evaluación de la sensibilidad de los microorganismos al principio activo y una correcta elección de la vía de administración.

Un diseño adecuado de los planes preventivos y terapéuticos no solo aumenta la probabilidad de éxito, sino que también disminuye la probabilidad de desarrollo y selección de cepas resistentes.

En este contexto, la nutrición funcional desempeña un papel especialmente importante mediante el empleo de materias primas altamente digestibles, fibras funcionales, ácidos orgánicos, prebióticos, probióticos y otros aditivos destinados a mejorar la estabilidad intestinal, reforzar la respuesta inmunitaria de los animales y, consecuentemente, incrementar su competencia frente a patógenos.

De este modo, estas herramientas contribuyen a reducir la incidencia de enfermedades, particularmente durante periodos críticos como el destete, disminuyendo la necesidad de tratamientos antimicrobianos colectivos.

La aplicación práctica de estos principios requiere una evaluación continua de las condiciones específicas de cada explotación. Entre las recomendaciones más relevantes destacan:

La elección de la vía de administración en función del consumo real de agua y pienso.

La adaptación de los protocolos a las distintas fases productivas.

La verificación periódica de los sistemas de dosificación.

La monitorización de la respuesta clínica tras el tratamiento.

Del mismo modo, un manejo adecuado, acompañado de medidas de bioseguridad y bienestar animal, resulta indispensable para maximizar la eficacia de cualquier intervención terapéutica.

Conclusión

Las formas farmacéuticas y vías de administración representan un factor determinante para alcanzar los objetivos terapéuticos y profilácticos en producción porcina. Su correcta selección permite:

Integradas dentro de estrategias que combinan nutrición funcional, manejo y medicina preventiva, constituyen una herramienta fundamental para avanzar hacia sistemas productivos más eficientes, sostenibles y responsables con los principios actuales de uso prudente de medicamentos y, especialmente, de antimicrobianos.

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