La producción porcina en el sudeste español ha gozado de una gran importancia económica y social durante los últimos 150 años, siendo el principal aporte de proteínas y energía requerido por los consumidores para cubrir las necesidades nutritivas que les impone su actividad diaria.
En Murcia, zona fronteriza durante muchos siglos entre los reinos de Aragón y Castilla, se ha dado siempre el intercambio lógico de materias primas, por lo que en la actualidad se tienen muchas variedades vegetales y razas animales a pesar de ser un espacio geográficamente reducido.
LOS ORÍGENES DEL CHATO MURCIANO – EL CERDO MURCIANO
MORFOLOGÍA
Desde la antigüedad, la materia prima porcina la han aportado las razas propias y autóctonas de Murcia, conociéndose la existencia de distintos tipos de manejo.
El cerdo Murciano, que [registrados]primitivamente poblaba las huertas, pertenecía al tronco del ganado Ibérico (Tronco Ibérico Negro del Mediterráneo) y de él se citaban dos variedades, la variedad Gabana y la variedad Pintada que presentaban las siguientes características morfológicas:
Capa: la variedad Gabana tenía la capa oscura, mientras que la variedad Pintada presentaba pintas amarillas y rojas sobre el pelo negro.
Perfil nasal y forma de la cabeza: ambas variedades destacaban por tener el hocico muy alargado y la jeta o morro muy ancho, estando las orejas situadas sobre los ojos a modo de teja, colgando lateramente.