La densidad de alojamiento condiciona el acceso al comedero en la fase de cebo.

A medida que aumenta el número de cerdos por corral, se incrementa su uso, pero también la probabilidad de obstrucción, especialmente en las últimas semanas, pudiendo llegar a limitar el acceso al alimento.

Reducir el número de animales mejora la accesibilidad, aunque no parece modificar el patrón de alimentación. Además, los cerdos tienden a evitar los espacios centrales del comedero y las obstaculizaciones se concentran cerca de las zonas de descanso, lo que sugiere que la densidad y diseño del corral y del comedero juegan un papel clave.

IMPACTO DE LA DENSIDAD EN EL ACCESO AL COMEDERO

Los sistemas intensivos convencionales se caracterizan habitualmente por una elevada densidad de alojamiento, resultado de alojar un gran número de cerdos en un mismo corral.

Como consecuencia, los animales suelen competir por el acceso a los recursos del corral, incluido el comedero, especialmente durante la fase de cebo.

Diversos estudios han demostrado que, en comparación con cerdos de cebo alojados en condiciones menos congestionadas, especialmente al final del periodo de cebo, los alojados en corrales con alta densidad:

 

Se alimentan con menos frecuencia.
Ingieren más cantidad en cada visita al comedero.
Presentan un mayor intervalo hasta la siguiente ingesta.

La alimentación es un comportamiento social, lo que implica que varios animales pueden intentar acceder al comedero de forma simultánea. Por ello, aunque el alimento se suministre ad libitum y esté disponible en todo momento, la posibilidad de que la mayoría de los cerdos acceda al comedero al mismo tiempo es limitada.

Este desajuste entre el comportamiento natural y las condiciones de producción puede aumentar la competencia, dando lugar a comportamientos agonistas como desplazamientos, agresiones o mordeduras.

La jerarquía social desempeña un papel importante, ya que los cerdos dominantes tienen un acceso preferente al comedero y, como consecuencia, los animales de menor rango pueden ingerir menos alimento o modificar su patrón de alimentación, accediendo al comedero durante menos tiempo.

Para mitigar estos problemas, algunos estudios han abordado el diseño de los comederos, modificando aspectos como la separación entre espacios de acceso o su número, con el objetivo de mejorar la ingesta y el bienestar animal.

Sin embargo, la disponibilidad de espacio sigue siendo un factor limitante en el acceso al alimento, independientemente del diseño del comedero.

Para mejorar el bienestar, los corrales pueden estructurarse en áreas funcionales:

Zona sólida destinada al descanso.
Zona de rejilla donde los animales se mantienen más activos y se alimentan.

No obstante, en condiciones de alta densidad, algunos cerdos pueden verse obligados a descansar fuera de la zona sólida debido a la falta de espacio, especialmente en las últimas fases del cebo. Como resultado, el comedero puede quedar obstaculizado por otros animales, impidiendo el acceso al alimento.

En este contexto, reducir el número de cerdos por corral podría ser una estrategia para facilitar el acceso al comedero, ya que incrementa el espacio disponible y reduce la competencia por cada punto de alimentación.

Estudios previos han demostrado que:

Mayor espacio por animal aumenta el tiempo dedicado a comer y la ingesta.
Reducir el número de cerdos por espacio de comedero mejora el crecimiento y disminuye la aparición de lesiones corporales.

Sin embargo, el efecto directo de reducir el número de cerdos por corral sobre el uso del comedero, más allá de indicadores indirectos como el crecimiento, sigue sin estar completamente esclarecido.

Por ello, el objetivo de este estudio fue evaluar cómo el número de cerdos por corral (18, 9 o 6 animales) influye en el uso y el acceso al comedero, prestando especial atención a la obstaculización durante el periodo de cebo y a la postura adoptada por los animales durante la alimentación.

EVALUACIÓN DEL USO DEL COMEDERO EN CONDICIONES REALES DE CEBO

El estudio se llevó a cabo en las instalaciones experimentales de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) con un total de 197 cerdos de cebo (Landrace × Yorkshire × Duroc), seguidos desde aproximadamente 30 kg hasta el sacrificio (≈110 kg) a lo largo de 11 semanas.

Los animales se alojaron en corrales con tres niveles de densidad, definidos por el número de cerdos por corral:

18 cerdos (0,7 m²/cerdo)
9 cerdos (1,4 m²/cerdo)
6 cerdos (2,1 m²/cerdo)

Todos los corrales presentaban una distribución funcional del espacio, con zona sólida de descanso y zona de rejilla para actividad y alimentación. El comedero, situado junto a la pared, disponía de tres espacios individuales de acceso.

Las condiciones de manejo fueron homogéneas en todos los tratamientos, con alimentación ad libitum, control ambiental automatizado y enriquecimiento mediante materiales manipulables.

Para evaluar el uso del comedero, se realizaron grabaciones de vídeo en distintos momentos del periodo de cebo (semanas 2, 5 y 10), analizando el comportamiento de los animales durante la franja de tarde.

A partir de estas imágenes, se registró si:

Los espacios del comedero estaban siendo utilizados.
Los espacios del comedero estaban siendo bloqueados.
Si los animales esperaban para acceder.

Además, con el objetivo de entender mejor cómo la densidad influye en el acceso al alimento y en la dinámica de uso del comedero se tuvo en cuenta:

La postura de los cerdos (de pie, sentados o tumbados).

La localización de los cerdos dentro del corral.

USO, COMPETENCIA Y COMPORTAMIENTO EN FUNCIÓN DE LA DENSIDAD

A continuación, se presentan los principales resultados observados en relación con el uso del comedero, la obstrucción, el comportamiento de los animales y sus preferencias de acceso.

Este análisis permite entender cómo la densidad y el diseño influyen en la dinámica real de alimentación.

Uso del comedero: más animales, más uso… pero no mejor acceso

Del total de 19.438 observaciones realizadas, el comedero fue utilizado por 0, 1, 2 o 3 cerdos en un 49 %, 24 %, 18 % y 9 % de los casos, respectivamente.

La ausencia de uso fue más frecuente en los corrales con menor número de animales, mientras que en los de mayor densidad el comedero estaba ocupado con mayor frecuencia.

En los corrales con mayor densidad, el uso simultáneo por tres cerdos fue más habitual, mientras que en condiciones de menor densidad esta situación fue poco frecuente.

El patrón de uso a lo largo de la tarde, calculado como el porcentaje de espacios ocupados cada 2 minutos durante las 2 horas de observación, no mostró diferencias claras entre tratamientos.

Sin embargo, tanto el tratamiento como la semana influyeron significativamente en el uso del comedero.

En general, el uso del comedero fue mayor en los corrales con más cerdos, intermedio en densidades medias y menor en los de baja densidad. Además, el uso disminuyó en la semana 10 en comparación con las semanas 2 y 5.

Obstaculización y esperas: cuando el acceso se bloquea

Se observó una tendencia a mayor obstaculización del comedero en los corrales con mayor densidad, especialmente en las últimas semanas del periodo de cebo.

Esta diferencia fue más evidente en la semana 10, donde la frecuencia de obstaculización, fue superior en comparación con los corrales con menor número de animales.

El comportamiento de espera fue poco frecuente en general, con menos de un cerdo esperando por observación de media. No obstante, cuando se produjo, se concentró principalmente en momentos concretos y fue más habitual en los corrales con mayor densidad.

Postura durante la alimentación: pistas sobre el comportamiento

La postura de los cerdos durante el uso del comedero mostró diferencias significativas.

La mayoría de los animales se encontraban de pie al alimentarse, mientras que el uso del comedero en posición sentada o tumbada fue mucho menos frecuente.

En cambio, cuando se producía obstaculización, esta se asociaba en mayor medida a animales tumbados o sentados frente al comedero, lo que indica que el bloqueo del acceso no siempre está relacionado con la alimentación activa.

Preferencia por espacios del comedero: no todos los puntos son iguales

La preferencia por los distintos espacios del comedero durante la alimentación mostró una interacción significativa entre la posición y la semana.

En la semana 2 se observó un mayor uso del espacio derecho en comparación con los espacios central e izquierdo, mientras que en la semana 10 el uso del espacio central fue menor que el de los espacios izquierdo y derecho. Además, de forma general, el espacio central mostró un menor uso en todas las semanas.

En cuanto a la obstrucción, el espacio derecho presentó una frecuencia significativamente menor que los espacios izquierdo y central, independientemente de la semana, lo que sugiere que el diseño y la ubicación del comedero pueden influir en su uso.

MÁS ALLÁ DE LA DENSIDAD: ¿QUÉ LIMITA REALMENTE EL ACCESO AL COMEDERO?

El objetivo de este estudio fue analizar cómo la reducción del número de cerdos por corral influye en el uso y el acceso al comedero en condiciones de alimentación ad libitum.

A pesar de que un mayor número de animales aumenta la probabilidad de que alguno estuviera utilizando el comedero en cada momento, ello no se tradujo en cambios en el patrón de alimentación.

Dado que la alimentación es un comportamiento social, se planteó la hipótesis de que los cerdos mostrarían cierta sincronización en el uso del comedero, alternando momentos de ocupación completa con periodos sin uso, especialmente en corrales con menos animales.

No obstante, los resultados mostraron un uso bastante constante por uno o dos cerdos a lo largo del tiempo, independientemente del tratamiento.

Esta aparente falta de sincronización podría deberse a un número insuficiente de espacios de alimentación, a sus dimensiones o a un alto nivel de competencia en el comedero.

Es posible que los cerdos en sistemas intensivos adapten su comportamiento alimentario a la competencia, accediendo al comedero de forma más continua, independientemente del hambre.

La diferencia más destacada entre tratamientos se observó en la obstaculización del comedero.

Este fenómeno, definido como el bloqueo del acceso por parte de un animal, se registró en todos los tratamientos, pero fue más frecuente en los corrales con mayor densidad, especialmente en la última semana del cebo.

En algunos casos, todos los espacios del comedero permanecieron bloqueados durante periodos prolongados, impidiendo completamente el acceso al alimento.

Este tipo de limitaciones puede afectar negativamente a la ingesta y generar frustración, favoreciendo comportamientos agonísticos. Sin embargo, el comportamiento de espera fue poco frecuente, lo que indica que los cerdos tienden a ajustar su patrón de alimentación en lugar de competir directamente en el comedero.

Más allá de la densidad, los resultados apuntan a limitaciones asociadas al propio diseño del comedero.

Los cerdos mostraron una clara preferencia por los espacios laterales, mientras que el espacio central fue menos utilizado de forma consistente.

La obstaculización se concentró en los espacios más próximos a la zona sólida, lo que sugiere una interacción directa entre las áreas de descanso y alimentación.

En conjunto, estos hallazgos indican que el acceso al comedero no depende únicamente de la densidad, sino también de cómo se diseñan y distribuyen los puntos de alimentación dentro del corral.

CLAVES PRÁCTICAS

Artículo traducido y adaptado de Coutant, M., Ménard, N., Pedersen, L. J., & Larsen, M. L. V. (2025). Effects of modulating space density via the number of pigs in a pen on feeder use and feeder access in the finishing period. Livestock Science, 301, 105807. https://doi.org/10.1016/j.livsci.2025.105807 (CC by 4.0).

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