La familia Picornaviridae incluye a una gran cantidad de miembros que afectan a diferentes especies animales.
La familia Picornaviridae incluye a una gran cantidad de miembros que afectan a diferentes especies animales. Etiología Son virus ARN de cadena sencilla y lineal, con polaridad positiva. Tienen un tamaño de 30 nanómetros. Su simetría es icosaédrica sin envoltura. Y su genoma tiene la capacidad de codificar entre 3 y 4 proteínas estructurales y otra […]

La familia Picornaviridae incluye a una gran cantidad de miembros que afectan a diferentes especies animales.
Etiología
Son virus ARN de cadena sencilla y lineal, con polaridad positiva. Tienen un tamaño de 30 nanómetros. Su simetría es icosaédrica sin envoltura. Y su genoma tiene la capacidad de codificar entre 3 y 4 proteínas estructurales y otra serie de proteínas no estructurales.
Los picornavirus porcinos se dividen en cinco grandes grupos:
El más característico es el cardiovirus que produce encefalomiocarditis en el cerdo. Pero también los picornavirus entéricos y teschovirus tienen relativa importancia por los problemas entéricos y respiratorios que ocasionan sobre el cerdo respectivamente.

Quiere decir que los picornavirus pueden ocasionar diferentes tipos de patologías entre las que se pueden mencionar:
El hecho que sean virus sin envoltura los hace muy resistentes en el ambiente. Por tanto, muchas veces no es suficiente la limpieza y desinfección para eliminarlos. Además son muy ubicuos y tienen otros hospedadores, fundamentalmente roedores, de tal forma que es habitual que estén ampliamente presente en granjas.
Esto determina que el encontrar un picornavirus no es suficiente per se para diagnosticar la enfermedad. Se deben asociar los signos clínicos y el aislamiento del virus porque encontrarlo no permite concluir el diagnóstico debido a su característica de ubicuidad.
El fallo reproductivo que producen los picornavirus se produce desde el momento en el que los embriones eclosionan de la zona pelúcida. de tal forma que se pueden producir repeticiones de celo, fetos momificados. Sin embargo nunca cursa con aborto.
Con cierta frecuencia es posible observar signos sistémicos como depresión, anorexia, fiebre y otros inespecíficos que dependen del tipo de picornavirus que esté involucrado.
También podemos ver signos digestivos como la diarrea en animales en crecimiento.
Cuando tenemos el concurso de un picornavirus teschovirus la patogenicidad es muy variable. generalmente se producen signos de naturaleza nerviosa en animales en crecimiento. Aunque también, de manera ocasional, en el caso del virus de la encefalomiocarditis que puede producir tanto miocarditis como encefalitis. Sin embargo, lo más habitual en casos de infección con cardiovirus es la presentación de muerte súbita debidas a fallo cardíaco agudo y zonas de necrosis en el miocardio.
Entre los signos clínicos neurológicos se pueden mencionar la ataxia y paresia. Lo que se observa a nivel de lesiones es una encefalitis no supurativa (polioencefalitis plasmocitaria). También se puede encontrar gliosis y neuronofagia (neuronas que degeneran y vacuolizan).
Prevención y control:
No existen vacunas disponibles para la prevención de la enfermedad. Se deben adoptar medidas de carácter higiénico sanitarias intentando romper el ciclo de infección. Esto se traduce en medidas de manejo tales como todos dentro – todos fuera y estrictos sistemas de limpieza y desinfección entre lotes.
Estas medidas sin embargo no suelen ser del todo eficientes debido a que las hembras reproductoras pueden comportarse como portadoras. Al contaminarse la gestación y sin los adecuados procedimientos de limpieza y desinfección entre lotes la infección puede perpetuarse. A esto se debe sumar la resistencia y persistencia que tienen el virus en el ambiente y a la presencia de roedores como portadores y diseminadores del virus.

Otra de las opciones que se ha aplicado en varias ocasiones sin buenos resultados ha sido el feedback. Consiste en la adaptación de las cerdas de renovación. El principio es lograr la inmunización de las cerdas de renovación infectándolas durante la fase de adaptación. Pero la eficacia de estos programas ha sido realmente baja y hasta contraproducente en muchos casos.
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