La selección genética de los cerdos para mejorar sus parámetros productivos ha sido, durante mucho tiempo, el principal motor de la producción porcina. Pero recientemente, debido a la creciente preocupación por el medio ambiente, se están explorado nuevos criterios de selección, como la excreción de nitrógeno (N).
Sin embargo, muchos estudios indican que la evaluación del ciclo vital de los cerdos proporciona indicadores mucho mejores para evaluar el impacto ambiental que la excreción de nitrógeno.
Por ello, un grupo de investigación del INRAE, mediante un enfoque de modelización han estudiado las relaciones entre los rasgos de producción y los impactos individuales del ciclo vital de los cerdos en crecimiento calculados a partir de su entrada a la granja y partiendo de 1 kg de peso corporal.
Se simularon los rendimientos de los cerdo sutilizando el modelo de población InraPorc (sobre 1.000 cerdos) en función del tipo de alimentación:
Alimentación en dos fases (2P)
Alimentación de precisión (PR)
La excreción de nitrógeno se correlacionó positivamente con el índice de conversión (IC; r = +0,96), el cambio climático (CC; r = +0,96), el potencial de acidificación (AC; r = +0,97), el potencial de eutrofización (EU; r = +0,97) y la ocupación del terreno (LO; r = +0,96), independientemente del programa de alimentación.
No obstante, el IC pareció ser un mejor indicador de los impactos del ciclo vital de los cerdos, con correlaciones muy altas y positivas (r > +0,99) con la CC, el AC, el EU y la LO para ambos programas de alimentación.
Se concluyó que el uso del IC como criterio de selección en la producción porcina parece un enfoque prometedor para mejorar el rendimiento y reducir el impacto ambiental de los cerdos.