Uso responsable de antiparasitarios en cerdos

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La presencia de parásitos (tanto internos como externos) en las granjas es uno de los principales problemas de la producción porcina, existiendo una gran cantidad que pueden afectar a los cerdos, provocando problemas de sanidad y bienestar animal, salud pública y perjuicios económicos. Para luchar contra ellos, se utilizan diferentes estrategias, entre las que destaca la administración de medicamentos veterinarios frente a los parásitos. La elección de estos medicamentos se hace teniendo en cuenta distintos factores, siendo uno de los principales la clase de parásito de que se trate.

PARÁSITOS QUE AFECTAN AL GANADO PORCINO

Las principales clases de parásitos que afectan al ganado porcino son:

  • Protozoos, entre los que destacan los coccidios, y dentro de éstos, los géneros Eimeria y Cystoisospora.
  • Nematodos (gusanos redondos), siendo las principales familias (y especies) que afectan a los cerdos:
    • Ascáridos (Ascaris suum).
    • Tricúridos (Trichuris suis).
    • Estrongiloides (Strongyloides ransomi).
    • Metastróngilos (Metastrongylus spp.).
    • Ancylostomas.
    • Triquinelas (Trichinella spirallis).
  • Cestodos (gusanos planos), entre los que destacan los géneros Taenia y Echinococcus.
  • Ectoparásitos localizados sobre la piel o superficie externa del animal, incluyendo, por ejemplo, la sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei) o los piojos del género Haematopinus.

Las parasitosis pueden clasificarse también dependiendo de los siguientes factores:

  • Localización anatómica del parásito:
    • Parásitos que se encuentran en el estómago, como los géneros Trichostrongylus o Hyostrongylus.
    • Parásitos del intestino delgado, por ejemplo, los coccidios o nematodos de los géneros Ascaris o Strongyloides.
    • Parásitos del intestino grueso, tales como los géneros Trichuris o Oesophagostomum.
    • Parásitos que se localizan en el riñón, como el género Stephanurus.
    • Parásitos que se encuentran en el pulmón, como Metastrongylus.
    • Parásitos de la piel, como los ácaros del género Sarcoptes o los piojos del género Haematopinus.
  • Edad de los animales:
    • En lechones recién nacidos o lactantes nos encontramos sobre todo Cystoisospora suis, Strongyloides y Sarcoptes scabiei.
    • En lechones de cebo existe mayor prevalencia de nematodos como Ascaris suum o Trichuris suis.
    • En reproductores es común encontrar Oesophagostomum spp. o Hyostrongylus rubidus.
  • Sistema de manejo de los animales:
    • En explotaciones en intensivo, las medidas de higiene son habitualmente más estrictas, por lo que hay menor acceso de los animales a las heces y se reduce la presencia de hospedadores intermedios. Son frecuentes las coccidiosis producidas por Cystoisospora suis, infecciones producidas por Ascaris suum y sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei).
    • En caso de explotaciones en extensivo, los animales tienen acceso a la tierra y al pasto donde existe una mayor presencia de hospedadores intermediarios. Son frecuentes las infecciones por Hyostrongylus rubidus, Ascaris suum, Trichuris suis y Metastrongylus, así como ectoparasitosis causadas por Sarcoptes scabiei y Haematopinus suis.

Un factor importante en relación a las parasitosis porcinas es que algunas de ellas son enfermedades zoonósicas, es decir, que pueden transmitirse a las personas.

Entre ellas, destacan [registrados]la triquinelosis (producida por Trichinella spiralis), la hidatidosis (producida por Echinococcus granulosus), la toxoplasmosis (producida por el protozoo Toxoplasma gondii) y la cisticercosis (causada por Taenia solium).

Entre las principales consecuencias negativas que tienen las parasitosis en las explotaciones porcinas se encuentran la producción de enfermedad clínica en los animales, la alteración del apetito y reducción de la absorción de nutrientes, provocando retraso en el desarrollo y reducción de los parámetros productivos, lo que conlleva notables pérdidas económicas. Además, suponen un reto desde el punto de vista del manejo y mantenimiento de buenas condiciones de sanidad y bienestar animal en las explotaciones (muchos parásitos son muy difíciles de eliminar de las granjas), y un potencial problema de salud pública, debido al carácter zoonósico de muchas parasitosis.

En España, los medicamentos antiparasitarios autorizados en porcino se clasifican en dos grandes grupos:

  ANTIHELMÍNTICOS  

Entre los antihelmínticos disponibles se encuentran benzimidazoles (fenbendazol, flubendazol, oxibendazol), imidazoles (levamisol) y lactonas macrocíclinas (ivermectina, doramectina), todos ellos en diversas formas farmacéuticas.

BENZIMIDAZOLES

Los benzimidazoles (fenbendazol, flubendazol, oxibendazol) se unen a la tubulina del nematodo (proteína necesaria para la formación y viabilidad de los microtúbulos) en las células intestinales absorbentes del parásito. La ausencia de microtúbulos impide la absorción de nutrientes, conduciendo a la muerte por inanición.

Existen diferencias estructurales entre la tubulina de los mamíferos y de los helmintos, por lo que la toxicidad de estos compuestos para los mamíferos es mucho menor que para los parásitos.

LEVAMISOL

El levamisol es un antihelmíntico sintético perteneciente al grupo de los imidazoles que ejerce su acción sobre el sistema neuromuscular del parásito, inhibiendo la acetilcolinesterasa, lo que provoca una contracción muscular sostenida, seguida de relajación y parálisis irreversible del parásito, bloqueando también el metabolismo de los glúcidos del parásito.

LACTONAS MACROCÍCLICAS

Las lactonas macrocíclicas (ivermectina, doramectina) actúan inhibiendo los impulsos nerviosos del parásito al unirse selectivamente y con alta afinidad a los canales de cloro dependientes de glutamato presentes en los nervios y en las células musculares de los invertebrados. Esta unión da lugar a un incremento de la permeabilidad de la membrana celular a los iones cloruro, produciendo la hiperpolarización del nervio o de la célula muscular, ocasionando la parálisis y muerte del parásito.

El efecto selectivo hacia los invertebrados se debe a que los mamíferos no poseen canales de cloro asociados a glutamato.

LAS LACTONAS MACROCÍCLICAS TAMBIÉN SON ECTOPARASITICIDAS, CONSIDERÁNDOSE ESTOS FÁRMACOS COMO ENDECTOCIDAS

Por último, habría que considerar los medicamentos anticoccidiósicos. Al tratarse de fármacos antiprotozoarios, estos fármacos están incluidos dentro de los antimicrobianos y no de los antiparasitarios, de acuerdo con la definición del Reglamento 2019/6.

Dentro de este grupo, la única sustancia activa autorizada para cerdos es el toltrazurilo, que actúa contra todos los estadios de desarrollo intracelular del coccidio, tanto la fase asexuada como la sexuada.

USO DE MEDICAMENTOS ANTIPARASITARIOS EN CERDOS

El Reglamento 2019/6 establece que los medicamentos veterinarios se utilizarán según los términos de la autorización de comercialización.

  USO PRUDENTE DE LOS ANTIPARASITARIOS  

Tradicionalmente, el uso de los medicamentos veterinarios antiparasitarios se ha basado en el tratamiento sistemático en masa o en aplicaciones preventivas. Si bien pueden considerarse apropiadas en ciertas situaciones, actualmente estas prácticas deben reconsiderarse debido a los desafíos emergentes, como:

EL DESARROLLO DE RESISTENCIAS PUEDE MITIGARSE OPTIMIZANDO LA EXPOSICIÓN A LOS MEDICAMENTOS ANTIPARASITARIOS, CON PAUTAS POSOLÓGICAS MÁS RACIONALES Y APLICANDO PRÁCTICAS ORIENTADAS HACIA LOS TRATAMIENTOS DIRIGIDOS Y MECANISMOS DE CONTROL INTEGRADOS

La frecuencia de administración y la repetición de los tratamientos deben estar basados en las necesidades médicas y/o epidemiológicas, evitando la administración sistemática de los antiparasitarios, su administración en grupos numerosos de animales, durante periodos determinados del año o su uso rutinario o a largo plazo.

De esta forma, la información del medicamento proporcionada a los veterinarios y los usuarios finales es muy importante para llevar a cabo un uso apropiado y racional de los antiparasitarios, incluyendo detalles lo más específicos posible para cada medicamento, tales como:

  • Vía de administración.
  • Formulación.
  • Parásitos de destino.
  • Indicaciones terapéuticas.

Desde la Agencia Europea del Medicamento (EMA), se han impulsado una serie de recomendaciones de uso prudente que se deben incluir en la ficha técnica de los medicamentos antiparasitarios.

USO PRUDENTE DE ANTIPARASITARIOS

De acuerdo con estas recomendaciones, los antiparasitarios solo deben utilizarse cuando sean necesarios desde un punto de vista médico y/o epidemiológico, basándose en un diagnóstico parasitológico y en la evaluación de ciertos factores, como el medioambiente en el que estén los animales y el modo de vida de los mismos. Por ello, la información de estos medicamentos incluye recomendaciones de uso prudente, como:

La necesidad de llevar a cabo una identificación apropiada de las especies parasitarias relevantes (según la disponibilidad de los test diagnósticos).

La evaluación del estado del rebaño, determinando qué animales o subgrupo de animales necesitan ser tratados según su carga parasitaria o su estado fisiológico o clínico.

PREVENCIÓN DE LA REINFECCIÓN Y DISMINUCIÓN DE LA NECESIDAD DE ANTIPARASITARIOS

Se deben tener en cuenta todas las medidas complementarias que se puedan tomar para evitar la reinfección de los animales o que ayuden a reducir el uso de los antiparasitarios, como:

El tratamiento de las fases parasitarias en el medio ambiente en el que se encuentren los animales.

El uso concomitante de medidas de higiene o métodos no químicos para reducir la carga parasitaria.

Medidas específicas de manejo de los animales.

Cuando existan datos disponibles, la información del medicamento incluirá datos actualizados sobre la prevalencia de resistencia al principio activo en el/los parásito/s relevante/s, especialmente a nivel de la Unión Europea.

En algunos casos, puede incluirse también información sobre métodos de detección de resistencia a los antiparasitarios, si bien esto normalmente se establece caso por caso.

PAUTAS POSOLÓGICAS

Un punto fundamental para garantizar el uso prudente de los antiparasitarios es establecer unas pautas posológicas apropiadas, evitando la infradosificación, que es uno de los principales factores que favorece la selección de resistencia.

Asimismo, es importante que los medicamentos tengan unas pautas claras sobre:

  • El número de administraciones que hay que dar.
  • El intervalo necesario entre administraciones para asegurar la eficacia frente a los parásitos de destino.
  • La necesidad de llevar a cabo un seguimiento del animal.
Estas decisiones deben estar basadas en los datos disponibles y deben tener en cuenta la situación epidemiológica local y las circunstancias concretas de los animales en la explotación.

USO DE COMBINACIONES DE PRINCIPIOS ACTIVOS

En caso de medicamentos que contengan 2 o más principios activos, su uso solo podrá aceptarse cuando el diagnóstico etiológico muestre que son necesarios ambos principios activos simultáneamente debido a la presencia de todos los parásitos de destino en el animal.

  USO PRUDENTE DE ANTICOCCIDIÓSICOS  

Aunque, como hemos comentado anteriormente, los anticoccidiósicos se consideran antimicrobianos de acuerdo con la legislación actual, su uso prudente se menciona a continuación, ya que los mecanismos de resistencia de los coccidios presentan más similitudes con los de los parásitos. La mayoría de los medicamentos anticoccidiósicos autorizados en España tienen como indicación la prevención de la aparición de signos clínicos en granjas con historia previa de coccidiosis.

ESTOS MEDICAMENTOS CON UNA INDICACIÓN DE PROFILAXIS SE DEBEN ADMINISTRAR EN EL PERIODO PREPATENTE DE LA ENFERMEDAD, ES DECIR, ANTES DE QUE APAREZCAN LOS SIGNOS CLÍNICOS (FUNDAMENTALMENTE DIARREA)

Esto se debe a la baja eficacia que muestran los tratamientos cuando se administran una vez que los signos clínicos han aparecido.

La elevada persistencia de los ooquistes en el medio ambiente, la rápida diseminación de la enfermedad en el grupo y la aparición casi simultánea de los signos clínicos en todos los animales hacen que la administración preventiva sea más eficaz para controlar las coccidiosis. No obstante, este uso debe llevarse a cabo de acuerdo con las restricciones establecidas en la nueva legislación de medicamentos veterinarios (Reglamento 2019/6).

El Reglamento 2019/6 es mucho más restrictivo cuando se refiere a antimicrobianos y establece que éstos no se utilizarán con fines profilácticos salvo en casos excepcionales, administrados en un animal determinado o un número limitado de animales, cuando el riesgo de infección o de enfermedad sea muy elevado y las consecuencias puedan ser graves.

En este sentido, el uso de los anticoccidiósicos para la prevención de la aparición de signos clínicos en las condiciones de uso que se mencionaron anteriormente se considera un uso profiláctico. Generalmente, este uso podría aceptarse siempre que se cumplan las condiciones establecidas en el Reglamento:

QUE EL RIESGO DE INFECCIÓN EN LA EXPLOTACIÓN SE CONSIDERE ALTO Y LAS CONSECUENCIAS SEAN GRAVES Entonces se consideraría un caso excepcional, siempre que el tratamiento esté restringido a un número limitado de animales (por ejemplo, lechones neonatos, que es lo habitual para este tipo de tratamientos, ya que son los animales más susceptibles a la infección).

Al igual que en el caso de los antiparasitarios, la EMA ha publicado una serie de recomendaciones de uso prudente dirigidas a incluirse en la ficha técnica de los antimicrobianos autorizados en la Unión Europea. La ficha técnica también debería incluir la necesidad de medidas de higiene y las recomendaciones de manejo.

AUTORIZACIÓN DE MEDICAMENTOS VETERINARIOS ANTIPARASITARIOS

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se encarga de la autorización de los medicamentos a nivel nacional, así como de las actividades de farmacovigilancia de los medicamentos ya autorizados.

Cabe destacar una serie de particularidades en la autorización de nuevos medicamentos antiparasitarios, de acuerdo al Reglamento 2019/6.

  RESISTENCIAS Y RIESGOS PARA PERSONAS Y ANIMALES  

Entre los requisitos de la documentación técnica, se exige abordar la aparición de resistencia y riesgo, tanto para las personas como para los animales:

  EVALUACIÓN DE RIESGOS MEDIOAMBIENTALES  

Tiene también especial trascendencia la evaluación del riesgo para el medioambiente que se encarga de identificar posibles efectos nocivos del uso del medicamento veterinario en el entorno.

Esta evaluación consta de dos fases:

FASE I

La primera fase es obligatoria en todos los casos y consiste en analizar la exposición del medioambiente al medicamento y el riesgo asociado con tal exposición teniendo en cuenta factores como:

  • Las especies de destino y el sistema de explotación de los animales tratados.
  • El grado de incorporación del producto al ecosistema.
  • El grado de persistencia de dicho medicamento en las excretas.
FASE II

La segunda fase solo es necesaria en determinadas ocasiones y en ella se investiga de manera específica el destino y los efectos del medicamento en ecosistemas particulares.

Tanto los ectoparasiticidas como los endoparasiticidas deberán completar esta segunda fase dado su impacto en el medioambiente.

Fruto de esta evaluación, se establecen una serie de medidas de mitigación del riesgo que serán comunicadas a través de la ficha técnica del medicamento.

  FARMACOVIGILANCIA  

Una vez autorizado el medicamento veterinario, es la farmacovigilancia la que se encarga de:

1. El seguimiento de los posibles acontecimientos adversos en animales, personas o medioambiente.

2. Evaluar, de forma continua, el balance beneficio-riesgo del medicamento.

Esta nueva legislación europea introduce importantes cambios en esta materia:

LA LEGISLACIÓN NACIONAL ACENTÚA LAS OBLIGACIONES DE NOTIFICACIÓN Y LAS EXTIENDE A COMUNIDADES AUTÓNOMAS Y A PROFESIONALES SANITARIOS

El proceso de autorización, así como las actuaciones posteriores a la misma, velan porque cada medicamento cumpla las garantías de calidad, seguridad y eficacia, resultando en un balance beneficio riesgo positivo. Sin embargo, es la notificación de acontecimientos adversos por parte de todos, la herramienta clave para mantener en el mercado medicamentos seguros y eficaces.

CONCLUSIÓN

Los medicamentos antiparasitarios y los anticoccidiósicos son importantes para mantener a los animales en un estado óptimo de salud y evitar los problemas causados por las infecciones/infestaciones parasitarias en la explotación.

Estos medicamentos deben utilizarse de acuerdo con las condiciones establecidas en su autorización y cumpliendo todas las recomendaciones establecidas sobre su uso prudente para maximizar su eficacia y reducir el riesgo de aparición y diseminación de resistencias en los parásitos diana.

ES IMPORTANTE COMBINAR LA ADMINISTRACIÓN DE LOS MEDICAMENTOS QUE SEAN NECESARIOS CON LA PRÁCTICA VETERINARIA APROPIADA, APLICANDO MEDIDAS DE HIGIENE Y OTRAS MEDIDAS PREVENTIVAS COMPLEMENTARIAS PARA TRATAR DE REDUCIR EN LO POSIBLE EL USO DE LOS MEDICAMENTOS

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