En un contexto de alza sostenida en los precios internacionales de fertilizantes, en especial los nitrogenados durante 2026, el sector porcino latinoamericano avanza en la valorización de sus subproductos —purines, guanos y digestatos— como alternativa concreta a los insumos de síntesis química. La práctica, consolidada en países como Chile, combina beneficios económicos, ambientales y agronómicos dentro de un esquema de economía circular.
De acuerdo con Juan Hirzel, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, estos coproductos «aportan nutrientes esenciales para las plantas», cumpliendo la misma función que los fertilizantes convencionales tanto en el suelo como en el cultivo, con el valor añadido de incorporar carbono orgánico al sistema productivo.
Evolución del tratamiento de purines en Chile
El proceso de transformación del sector porcino en materia de gestión de purines ha sido profundo en las últimas décadas. Según el reporte de sostenibilidad de ChileCarne, la cobertura de tratamiento pasó de menos del 40% en 1998 a más del 95% en 2023. Este avance se apoyó en la adopción de tecnologías como biodigestores, plantas de lodos activados, compostaje y lombrifiltros, que permiten transformar un residuo de alta carga contaminante en un recurso de valor agrícola.
Como resultado, las emisiones de nitrógeno por unidad de producción se redujeron en torno al 75% desde comienzos de los años 2000, impulsadas principalmente por las tecnologías de lodos activados y lombrifiltros. En paralelo, el consumo de agua fresca en los planteles disminuyó cerca de un 69%, favorecido por una mayor recirculación de aguas tratadas.




























