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11 Ene 2021
Antibióticos en el control de bacterias patógenas
La resistencia a los antibióticos es un problema global. Las bacterias están desarrollando la capacidad de resistir la acción de los antimicrobianos bien sea por expresión genética de resistencia o por mutaciones. Esto Conlleva la aparición y persistencia de enfermedades que impactan la producción y la productividad porcina, porque afectan negativamente la salud de los animales y conlleva ingentes gastos y grandes pérdidas económicas.
El uso de los antibióticos en el control de bacterias patógenas está documentado científicamente. Estas sustancias químicas son efectivas de acuerdo a su capacidad de matar o impedir el desarrollo de microorganismos sensibles. Diferentes mecanismos de acción sobre el patógeno tales como la inhibición de la síntesis de proteínas, destrucción de la pared celular y de la inhibición de la replicación del ácido nucleico bacteriano permiten lograr este objetivo. De allí se concluye que, ante la infección bacteriana, el tratamiento de elección sea la aplicación de antibióticos.
La mayoría de los microbios son inofensivos y útiles para la vida animal. Sin embargo, Existen factores desencadenantes de infección por bacterias. Por ejemplo el estado inmunitario y nutricional del animal. Cuando el animal se infecta, se hace necesario tratar a tiempo el problema patológico para evitar la muerte. En este sentido, los antibióticos salvan vidas. El problema de elegir los antibióticos como primera opción para tratar las infecciones, es laresistencia que generan los agentes patógenos.
La resistencia se debe a un uso indebido de los antibióticos. Su aplicación aún cuando no es estrictamente necesario para corregir el problema. En este caso, las bacterias tienen la capacidad de resistir los mecanismos de acción de los antibióticos al desarrollar mutaciones o el gen de resistencia. De esta manera sobreviven, se multiplican y ejercen su efecto patógeno sobre el organismo animal.
Al no poder ser destruidas, son más difíciles de tratar y aumentan su capacidad de daño sobre el propio animal y sobre otros susceptibles. Este fenómeno de resistencia antimicrobiana es cada vez más frecuente. Muchas especies bacterianas están generando problemas para ser eliminadas de la población animal. Además se están esparciendo alrededor del mundo, representando una seria amenaza sanitaria.
Pasteurella multocida, por ejemplo, es una bacteria comensal del sistema respiratorio superior de los cerdos. Pero también puede comportarse como patógeno. Un estudio en Vietnam en 2020, demostró mediante el uso de la PCR «que 63/83 aislamientos de P. multocida portaban al menos uno de los genes de resistencia a los fármacos» ubicados en plásmidos, integrones y transposones. Esto se debe a que de manera recurrente e indiscriminada se utilizan antibióticos para tratar esta enfermedad.
Esto «ha dado lugar a la aparición de resistencia entre varias cepas y a la limitación de la opción terapéutica«, según se señala en este estudio. Antibióticos tales como cefalexina, ciprofloxacina y enrofloxacina siguen siendo eficaces para combatir la infección. Pero otros antibióticos de uso convencional tales como gentamicina, ampicilina y eritromicina ya no generan respuesta positiva contra la enfermedad.
Por tanto, el control de la pasteurelosis porcina es hoy en día un desafío veterinario. Es un ejemplo de una enfermedad de distribución mundial en la que el uso de antibióticos no debería recomendarse. Se requiere ejecutar otras acciones, conocer y aplicar medidas eficaces de manejo epidemiológico y de saneamiento del medio. Por ejemplo, evitándola sobrepoblación y agrupación de animales de diferentes orígenes y edades.