¡fácil!, llamando demonios a los efectos que notaban en aquellos individuos afectados.
La carne de cerdo forma parte de la alimentación humana desde los primeros procesos de domesticación y ha sido objeto de múltiples creencias y restricciones culturales, hoy revisadas a la luz de la ciencia y la tecnología.

La humanidad, desde siempre, ha comido carnes de animales y se estima que el desarrollo cerebral o evolución superior cerebral se ha debido en gran parte a ese consumo de proteínas, grasas, vitaminas y minerales a través de nuestra historia. Carne de cerdo
El ser humano anatómicamente moderno evoluciona del Homo sapiens hasta llegar al Homo sapiens sapiens y ya habitaban África desde hace unos 100.000 años, luego de un proceso evolutivo de millones de años.
La humanidad pasó de humanos carroñeros, nómadas, cazadores y recolectores para luego asentarse e iniciar los procesos de domesticación e incipiente agricultura.
Es así como desde hace mucho hemos sido consumidores de un alimento rico en proteínas, hierro heme y gran cantidad de nutrientes que favorecen la capacidad craneal, pasando de 500 cm³ del Homo erectus al humano moderno con 1.500 cm³.
El cerdo jugó un papel importante en ese desarrollo evolutivo por la calidad de sus nutrientes y la prolificidad de sus camadas, que dio pie a la facilidad de caza.
Mitos
Carne grasosa: Es un tema de genética y de nutrición. Al igual que muchos factores que hoy son obsoletos, la grasa de cerdo ha sido atacada como “dañina” por aquellos grupos que desean promocionar sus productos como más saludables cuando se está empezando a derrumbar ese otro mito.
Carne alta en colesterol: Posee menos colesterol que la res y el pollo.
Carne blanca: Pertenece a las carnes rojas.
Produce infecciones estomacales: Las infecciones por alimentos es un tema de mal manejo del mismo alimento y son las bacterias que nos causan esos problemas de intoxicación o envenenamiento por bacterias.
Poco nutritiva: Es rica en proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. Rica en tiamina, selenio, zinc, vitamina B12, vitamina B6, niacina, fósforo, hierro heme.
Poco higiénica: Es un tema de manejo del alimento. Las plantas de cosecha y deshuese modernas son similares zonas de hospitales para el control de las bacterias que podrían causar problemas de salud.
Difícil digestión: La digestibilidad es alrededor del 92-95 %.
No debe ser consumida por niños y ancianos: Todo lo contrario, por su alta digestibilidad, calidad de proteína y balance de nutrientes debe ser consumida por todos.
Es sólo chicharrón: Es uno de los mitos más arraigados, pero se ha demostrado que el cerdo es tan o más versátil que cualquier otra carne de origen animal.
Transmite enfermedades: El buen manejo zootécnico controla todas las preocupaciones por triquinosis y cisticercosis.
Este tema ha sido abordado por grupos religiosos. Cuando las religiones iniciaron sus influencias sobre las poblaciones organizadas, notaron que el consumo de algunos tipos de alimentos podría causar problemas de salud a esas poblaciones.
Sin saberlo, comprenderlo ni verlo, pero con ojo muy acertado, habían descubierto que había algunos elementos en ciertos alimentos, los parásitos, que causaban problemas en el ser humano y empezaron a alertar y hasta prohibir su consumo, pero… cómo convencer a una población consumidora de carne de cerdo que debían dejarla:
¡fácil!, llamando demonios a los efectos que notaban en aquellos individuos afectados.
Y poblaciones ignorantes, sin estudios ni posibilidad de comprender, aceptaron que eran los demonios los que habitaban en el cerdo y causaban daños. Y así algunas religiones como el islamismo y el judaísmo declararon “la guerra” al consumo de carnes provenientes de animales de pezuña hendida.
En la tradición de las leyes dietéticas judías, conocidas como kashrut, la prohibición del consumo de cerdo se destaca como uno de los mandamientos más emblemáticos y perdurables. Derivada directamente de la Torá. Esta norma no sólo moldea las prácticas culinarias, sino que también encarna principios espirituales y éticos profundos.
La Torá declara explícitamente al cerdo como impuro en Levítico 11:7-8 y Deuteronomio 14:8, afirmando que, aunque tiene la pezuña hendida, no rumia.
Sus creencias son profundas y hasta son parte de su formación como ser humano al mostrar disciplina férrea ante el hecho. Para un musulmán, el Corán es palabra increada de Dios; por tanto, que el texto recoja una prohibición explícita, es razón primera y suficiente. Son al menos cuatro las ocasiones en que se indica:
“Os ha prohibido sólo la carne mortecina, la sangre, la carne de cerdo y la de todo animal sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Dios” (Qur. 2:173, 5:3, 6:145, 16:115).
Las poblaciones humanas que han comprendido que esos mitos se han derrumbado con la ciencia y la tecnología disfrutan de una de las carnes más consumidas en el mundo. Después de todo, los casi 1.500 millones de chinos no pueden estar equivocados.
Autor: Ing. Julio Chaves, M.Sc. (Julio Chaves Asociados, S.A., Especialistas en carnes, Costa Rica) – Memorias del porciFORUM MIAMI 2025
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