El aumento progresivo del tamaño de camada asociado a la selección genética plantea un importante desafío durante la lactación: la capacidad de producción de leche de la cerda no aumenta al mismo ritmo que las necesidades nutricionales de todos sus lechones.
| Una revisión analiza el papel de la leche artificial como herramienta para mejorar el crecimiento de los lechones y profundiza en sus posibles efectos sobre el desarrollo y la función de la barrera intestinal. |
La producción láctea de la cerda puede convertirse en un factor limitante relativamente pronto.

Esta situación afecta especialmente a los lechones de bajo peso al nacimiento y a aquellos con menor capacidad para competir por las mamas.
La leche artificial, administrada como complemento mientras los animales permanecen con la cerda o como fuente principal de nutrientes cuando son separados de ella, busca compensar esta diferencia entre las necesidades de la camada y la disponibilidad de leche materna.
Los estudios recopilados muestran resultados favorables sobre distintos parámetros productivos.
En un análisis de 150 camadas y 1.709 lechones, la suplementación con leche líquida redujo el coeficiente de variación del peso al destete del 25,3 % a aproximadamente el 20,3 %.
Los beneficios pueden ser especialmente relevantes en los animales más pequeños.

Otro estudio realizado en condiciones comerciales mostró que las cerdas con camadas sobredimensionadas cuyos lechones recibieron leche artificial desde el segundo día de vida hasta el destete criaron más lechones —13,5 frente a 12,4— y alcanzaron un mayor peso total de camada al destete —104,9 frente a 96,7 kg—, sin observarse diferencias significativas en el peso corporal, el espesor de grasa dorsal o la condición corporal de las cerdas.
La suplementación también podría ser de especial interés frente al estrés ambiental.

La revisión destaca que los efectos de la leche artificial no se limitarían a proporcionar nutrientes adicionales. Diversos estudios apuntan a cambios en el desarrollo intestinal que podrían contribuir a explicar las mejoras productivas observadas.
La suplementación se ha relacionado con:
En un estudio, los lechones que habían recibido suplementación durante 11 días presentaron, siete días después del destete, vellosidades yeyunales un 37% más altas y una actividad de maltasa aproximadamente un 180% superior a la del grupo control.
También se han descrito efectos sobre la barrera mecánica intestinal.
A ello se suma el posible efecto sobre la barrera mucosa.

La microbiota intestinal constituye otro de los mecanismos analizados.
Sin embargo, los resultados no son completamente uniformes. La revisión señala que algunos trabajos detectaron una mayor abundancia de Enterobacteriaceae en el íleon y una menor diversidad alfa en los lechones alimentados con leche artificial respecto a los criados con leche materna, lo que sugiere que determinadas estrategias de suplementación podrían retrasar la maduración de la microbiota.
En cuanto a la barrera inmunitaria, distintos estudios han registrado una menor expresión de citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-1β, IL-6 e IL-8 tras la suplementación.

En conjunto, la leche artificial se presenta como una herramienta auxiliar para el manejo de camadas que superan la capacidad de lactación de la cerda.

| No obstante, los autores subrayan la necesidad de seguir investigando cómo interactúan la formulación, el momento de administración y las diferentes estrategias de suplementación. También consideran necesario determinar sus efectos a largo plazo sobre el crecimiento y el desarrollo inmunitario de los lechones, así como sobre el rendimiento reproductivo posterior de las cerdas. |
Te puede interesar: Impacto de la condición corporal al destete en la eficiencia reproductiva de la cerda
To provide the best experiences, we use technologies like cookies...