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08 Mar 2021
Evaluación de la bioseguridad de las granjas porcinas de Argentina
La bioseguridad se define como la «… aplicación de medidas que reduzcan el riesgo de introducción y propagación de agentes patógenos; requiere la adopción de un conjunto de actitudes y comportamientos por parte de las personas para reducir el riesgo en todas las actividades relacionadas con animales domésticos, cautivos/exóticos y salvajes y sus productos» (FAO, 2008).
La bioseguridad se define como la «… aplicación de medidas que reduzcan el riesgo de introducción y propagación de agentes patógenos; requiere la adopción de un conjunto de actitudes y comportamientos por parte de las personas para reducir el riesgo en todas las actividades relacionadas con animales domésticos, cautivos/exóticos y salvajes y sus productos» (FAO, 2008).
A nivel de las explotaciones agrícolas, las medidas de bioseguridad pueden centrarse en la reducción del riesgo de entrada de nuevos patógenos (bioseguridad externa) o en la reducción de la diseminación interna de patógenos (bioseguridad interna) (FAO, 2010).
La bioseguridad se basa en el conocimiento de la epidemiología de las enfermedades transmisibles, incluida la duración del período de contagio en los animales infectados, las principales vías de diseminación del patógeno, la supervivencia del patógeno en el medio ambiente y las vías de infección.
Este conocimiento permite diseñar medidas técnicamente apropiadas. Sin embargo, también es importante considerar los aspectos socioeconómicos de las medidas propuestas, ya que éstas repercutirán en su cumplimiento (FAO, 2010).
En las explotaciones porcinas, la falta de medidas de bioseguridad o la aplicación de medidas mal elegidas puede dar lugar a varios brotes de enfermedades, como la fiebre aftosa, la peste porcina clásica, la enfermedad de Aujeszky y la diarrea epidémica porcina
(Elbers et al., 2001; Amass y otros, 2004; Olugasa e Ijagbone, 2007; Ellis-Iversen y otros, 2011; Dekker, 2014; Lowe y otros, 2014; Kim y otros, 2017).
Producción porcina en Argentina
La Argentina tiene una tradición muy fuerte de producción ganadera, principalmente de carne vacuna.
Sin embargo, en los últimos años, la producción porcina ha venido creciendo a un ritmo superior al 5% anual, alcanzando en 2017 alrededor de 1 millón de explotaciones comerciales y genéticas, de las cuales alrededor de 255.000 se encuentran en explotaciones medianas y grandes, según las estadísticas oficiales.
Una de las ventajas competitivas de la producción porcina argentina es que es libre de algunas de las enfermedades porcinas más importantes, como
el síndrome respiratorio y reproductivo porcino (SRP) (Monterubbianesi y otros, 2016; Carpinetti y otros, 2017),
Sin embargo, el crecimiento sostenido y la gran intensificación de las nuevas explotaciones agrícolas crean la necesidad de contar con más animales de reposición de mayor valor genético y con más movimiento hacia y desde las explotaciones agrícolas para transportar los animales y los piensos.
Investigación
Dentro de este escenario es evidente la necesidad de aplicar más medidas de bioseguridad. En base a lo anterior, el objetivo del presente estudio fue evaluar la bioseguridad de las granjas porcinas argentinas mediante:
descripción de las medidas de bioseguridad aplicadas en las granjas porcinas que suministran animales de reemplazo;
identificación de tipologías de granjas en base al nivel de aplicación de medidas de bioseguridad; y
evaluación de su bioseguridad externa con herramientas de evaluación de riesgos.
Se evaluaron dos tipos de explotaciones: en primer lugar, todos los proveedores oficiales de alto valor genético (n = 110) y en segundo lugar, una muestra de explotaciones comerciales (n = 192). [registrados]
Los datos sobre las prácticas de bioseguridad externa e interna aplicadas en las granjas se recogieron mediante un cuestionario y se analizaron mediante un análisis de correspondencia y un análisis de agrupación jerárquica, que permitieron identificar los tipos de explotaciones en relación con las medidas de bioseguridad aplicadas.
Las variables clave que caracterizan los conglomerados se identificaron mediante un análisis del valor del indicador.
Además, se evaluó la bioseguridad externa de las granjas utilizando instrumentos de evaluación de riesgos con respecto a la posible introducción del virus de la diarrea epidémica porcina.
Resultados bioseguridad
Los resultados pusieron de manifiesto tres conglomerados:
el primero que, entre otras medidas, aplicó varias barreras para impedir la entrada de personas, camiones y otros vehículos, y podía considerarse como un grupo de alta bioseguridad y,
los otros dos grupos que aplicaron un número menor de medidas de bioseguridad externa e interna.
Los resultados de la evaluación de riesgos mostraron que las vías de mayor riesgo de introducción de enfermedades eran: los animales de reemplazo, los vehículos que transportan piensos o animales y los visitantes.
Mientras que, la evaluación de la bioseguridad externa mostró que la mayoría de las explotaciones argentinas no estaban preparadas para la contingencia de un patógeno como el virus de la diarrea epidémica porcina.
Por lo que se concluye que deben realizarse esfuerzos especiales por parte de los proveedores oficiales de granjas de alto valor genético con bajas calificaciones de bioseguridad, ya que están en la cima de la cadena de producción porcina y pueden ser clave para la propagación de enfermedades.
Referencias
L.V. Alarcón, M. Monterubbianesi, S. Perelman, H.R. Sanguinetti, C.J. Perfumo, E. Mateu, A. Allepuz.