Más allá de la reducción del consumo de alimento, el estrés térmico provoca alteraciones fisiológicas, metabólicas e inmunológicas que impactan directamente sobre el rendimiento productivo.

El estrés calórico es uno de los principales desafíos de la producción porcina actual. 
El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático está incrementando la exposición de los animales a condiciones que comprometen su capacidad de adaptación, afectando negativamente al crecimiento, la eficiencia alimentaria, la reproducción y la rentabilidad de las explotaciones.

En este contexto, las estrategias nutricionales complementan las medidas de manejo e instalaciones, ayudando a reforzar los mecanismos de defensa del animal.
Entre ellas, destacan los compuestos bioactivos de origen vegetal, capaces de modular la inflamación, reducir el estrés oxidativo y mejorar la resiliencia frente a condiciones de calor.

Los cerdos son especialmente sensibles al estrés térmico debido a su limitada capacidad para disipar calor, consecuencia de la escasez de glándulas sudoríparas funcionales, su elevada producción metabólica y la presencia de grasa subcutánea.

Sin embargo, cuando estas condiciones se prolongan, aparecen alteraciones fisiológicas que comprometen el rendimiento productivo.
Durante los episodios de calor, una parte importante del flujo sanguíneo se redistribuye desde los órganos internos hacia la periferia corporal para favorecer la disipación térmica.

Esta reducción del riego sanguíneo intestinal provoca:




La entrada de endotoxinas desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que obliga al animal a desviar energía y nutrientes hacia procesos de mantenimiento y defensa.
| Como consecuencia se reducen los recursos disponibles para crecimiento, producción láctea y reproducción (Lance et al., 2013). |
La hipoxia intestinal y la inflamación sistémica favorecen la formación excesiva de especies reactivas de oxígeno (ROS), generando un estado conocido como estrés oxidativo.





Incluso pequeñas reducciones diarias en la ganancia de peso pueden traducirse en importantes pérdidas económicas al final del ciclo productivo.
Las consecuencias económicas del estrés térmico se manifiestan en todas las fases productivas.
Los animales jóvenes son especialmente sensibles debido a la inmadurez de sus mecanismos fisiológicos de adaptación.
Las principales consecuencias incluyen:
En esta fase, las altas temperaturas provocan:




En esta fase, las altas temperaturas provocan:




![]() Figura 1. Efectos de la temperatura ambiente en diferentes pesos en CMD (Consumo medio diario) y GMD (Ganancia media diaria). Fuente: Renaudeau et al., 2014 |
Las cerdas constituyen probablemente la categoría más sensible al estrés térmico, especialmente durante la lactación. Entre las principales consecuencias destacan:









Entre ellos destacan los polifenoles procedentes del extracto de uva (Vitis vinifera), reconocidos por su capacidad antioxidante y antiinflamatoria, ayudando a reducir el estrés oxidativo, modular la inflamación, proteger la integridad intestinal y apoyar la respuesta inmune. 
En porcino, la suplementación con extracto de uva rico en polifenoles ha mostrado efectos relevantes en cerdas sometidas a estrés térmico. Wang et al. (2019) observaron una mejora del estado antioxidante, un aumento de IgG e IgM en el calostro, mayor supervivencia de los lechones al nacimiento y destete, así como una reducción de la temperatura rectal y de la frecuencia respiratoria, indicadores directamente relacionados con la carga térmica.


En cerdos de crecimiento bajo estrés térmico, la suplementación con Capsicum spp. se ha asociado con un mayor consumo de alimento, mejor eficiencia alimentaria, mayor tolerancia térmica y reducción de la temperatura corporal (Cervantes et al., 2024).

De forma complementaria, Kroscher et al. (2022) describieron que la capsaicina puede prevenir parcialmente alteraciones metabólicas inducidas por el estrés térmico, especialmente en parámetros relacionados con el metabolismo energético.
| En conjunto, estos resultados respaldan el uso de ingredientes ricos en polifenoles y capsaicina como herramientas nutricionales para reducir el impacto fisiológico y productivo del estrés térmico en porcino. |


El estrés calórico es una alteración fisiológica compleja que afecta la integridad intestinal, favorece la inflamación y el estrés oxidativo, comprometiendo el rendimiento productivo de los animales.
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En este contexto, las estrategias nutricionales adquieren un papel clave para complementar las medidas de manejo.
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