Con un récord de 1,51 millones de toneladas exportadas en 2025 y un consumo interno histórico de 20 kg per cápita al año, el sector porcino brasileño consolida su posición en el escenario global.

El sector porcino de Brasil alcanzó, a principios de 2026, un hito que redefine su relevancia económica y productiva a escala mundial. Tras la publicación de datos internacionales por parte del gobierno canadiense y la Asociación Brasileña de Proteínas Animales (ABPA) en marzo de 2026, el país confirmó oficialmente su posición como el tercer mayor exportador mundial de carne de cerdo, desplazando a Canadá del podio.
Según cifras de ABPA, Brasil cerró 2025 con un récord de 1,51 millones de toneladas exportadas, frente a los 1,45 millones de toneladas de Canadá — una diferencia de 50.000 toneladas que resultó determinante para el nuevo posicionamiento. El crecimiento interanual del 11,6% sitúa al país en el selecto grupo conformado por la Unión Europea y Estados Unidos como únicos actores por encima en el ranking global.
El avance del sector porcino de Brasil no responde a factores coyunturales, sino a una estrategia sostenida de diversificación de destinos, competitividad en costos y mantenimiento de un estatus sanitario riguroso. La fuerte presencia en mercados asiáticos y la apertura de nuevos destinos comerciales impulsaron el crecimiento de dos dígitos en las exportaciones durante 2025.
El momento actual de la porcicultura brasileña se caracteriza por un equilibrio estratégico entre la demanda global y el fortalecimiento del mercado interno. Lejos de depender exclusivamente de las exportaciones, el sector exhibe una cadena productiva con niveles crecientes de resiliencia.
El escenario interno acompaña la proyección exportadora. Según la Asociación Brasileña de Criadores de Cerdos (ABCS), el consumo doméstico alcanzó en 2025 el hito histórico de 20 kg por habitante al año — un indicador que simboliza un cambio cultural profundo en los hábitos alimentarios de la población brasileña. La carne de cerdo ha dejado de ser una proteína ocasional para consolidarse como parte de la dieta cotidiana.
Esta combinación de crecimiento exportador y consumo interno robusto otorga al sector una capacidad de amortiguación frente a eventuales fluctuaciones del comercio internacional.
Para el presidente de ABCS, Marcelo Lopes, el logro refleja el trabajo estructural de toda la cadena de producción. «Ya sea en el mercado nacional o extranjero, lo que vemos es la validación de lo que los productores hemos estado haciendo día tras día: invirtiendo en inteligencia, salud, productividad, tecnología, genética y bienestar. Además, refuerza el trabajo que ha realizado ABCS para transformar la percepción de la carne de cerdo, de modo que destaque tanto fuera como en casa», señaló.
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