Fuente: Radiografía Trimestral del Sector Agropecuario Colombiano, T1 2026.
La cadena porcina lidera el crecimiento pecuario en Colombia, aunque el alza global en insumos y la amenaza de El Niño proyectan incertidumbre para 2027.

El sector porcino colombiano consolidó su dinamismo al inicio de 2026: el sacrificio de ganado porcino creció un 14,4% en el acumulado a marzo, mientras que el PIB real de la rama ganadera avanzó un 6,4% en el primer trimestre, con la porcicultura como uno de sus motores más destacados —registrando un crecimiento del 16,4% en cabezas sacrificadas respecto al mismo período del año anterior. Así lo revela la Radiografía Trimestral del Sector Agropecuario Colombiano correspondiente al primer trimestre de 2026, elaborada por la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado del Grupo Cibest / Bancolombia (mayo de 2026).
El informe subraya que la producción nacional agregada de proteína animal —pollo, res, cerdo y huevo— fue en 2025 un 40% superior a la registrada diez años atrás. En ese período, la producción de carne de cerdo fue la que mayor impulso mostró: se duplicó, mientras que la producción bovina, medida en peso en canal, se mantuvo prácticamente sin variación.
Este desempeño ha sido posible, en gran medida, gracias a la estabilidad en los costos del alimento balanceado. El índice de precios al productor (IPP) de alimento para animales promedió una variación anual de apenas 1,36% durante 2025, y en los primeros cuatro meses de 2026 esa cifra se redujo aún más, a 0,5%. La apreciación del peso colombiano frente al dólar y un mercado global bien abastecido en maíz amarillo y torta de soya explican este comportamiento favorable.
A pesar del crecimiento en volúmenes, el informe advierte sobre una tensión estructural que afecta especialmente a las empresas porcinas y avícolas: la caída en los precios al productor, consecuencia directa de la sobreoferta generada por años de expansión sostenida. Aunque en el segmento del huevo se observan señales de recuperación, el cerdo mantiene presión a la baja en sus cotizaciones mayoristas.
El menor costo del alimento balanceado ha actuado como amortiguador parcial, pero el documento del Grupo Cibest es enfático: esta tendencia no está garantizada para 2027, dada la incertidumbre geopolítica y el impacto aún incierto del conflicto en Medio Oriente sobre los insumos agropecuarios. sector porcino colombiano
Uno de los factores de mayor riesgo identificados por el informe es el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán sobre el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita una proporción significativa de fertilizantes nitrogenados y sus materias primas, como el gas natural. Desde el inicio del conflicto, los precios de la urea y el DAP han aumentado más del 25%, con picos aún mayores en determinados momentos de abril.
Para la cadena porcina, esto tiene una implicancia directa: la industria requiere cantidades crecientes de alimento balanceado, cuya principal materia prima es el maíz amarillo. Precisamente, el reporte proyecta que los elevados precios de la urea podrían desincentivar las siembras de maíz en la temporada 2026/2027, con una caída estimada del 6% en la producción global de ese cereal, en favor de la soya, que demanda menos nitrógeno.
El traslado de los precios internacionales al mercado local tarda entre 3 y 5 meses, por lo que el impacto pleno sobre los costos de producción porcina podría materializarse a partir del segundo semestre de 2026.
El informe también advierte sobre la llegada de un nuevo Fenómeno de El Niño. Según estimaciones de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.) publicadas en mayo de 2026, la probabilidad de que el fenómeno se concrete supera el 80%. La intensidad, sin embargo, sigue siendo objeto de debate: la probabilidad de un evento «muy fuerte» alcanza su pico en torno a enero de 2027, con un 31%.
Para la producción porcina, un El Niño de intensidad moderada no implica necesariamente un impacto directo severo, a diferencia de lo que ocurre con cultivos como el arroz, el banano o la palma africana. Sin embargo, sí puede afectar de forma indirecta a través del encarecimiento de los costos energéticos y de una eventual reducción en la oferta de granos forrajeros.
El informe del Grupo Cibest destaca que los negocios pecuarios colombianos —incluida la porcicultura— están orientando su estrategia hacia los mercados de exportación, conscientes de que la reducción en la tasa de natalidad en Colombia representa un límite estructural para la expansión del consumo interno.
Si bien hoy la dinámica exportadora porcina es aún incipiente comparada con la ganadería bovina —que en 2025 generó exportaciones por USD 326 millones entre carne y animales en pie—, el sector visualiza oportunidades concretas de inserción internacional en el mediano plazo.
El panorama se completa con dos señales macroeconómicas que el informe señala como factores de atención. Por un lado, las presiones inflacionarias derivadas del petróleo hacen prever que las tasas de interés se mantendrán elevadas, tanto en EE.UU. como en Colombia, donde difícilmente el Banco de la República iniciará un ciclo de flexibilización monetaria antes de 2027. Por otro lado, el PIB del sector de alojamiento y servicios de comida cayó 1,8% en el primer trimestre de 2026, lo que podría anticipar una moderación en el consumo de proteína fuera del hogar.
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