Manuel Nicolás, presidente de GITEP, analiza el crecimiento histórico de la porcicultura argentina, la incorporación de tecnología y los desafíos hacia 2032.

El sector porcino argentino atraviesa un momento de consolidación luego de un año de cifras históricas en producción y consumo interno. Así lo planteó Manuel Nicolás, presidente del Grupo de Intercambio Tecnológico de Empresas Porcinas (GITEP) y gerente de producción y comercialización en Lartirigoyen S.A., en diálogo con porciNews LATAM.
Nicolás explicó que los niveles récord de producción alcanzados el año pasado son resultado de un proceso de crecimiento sostenido en el tiempo, que refleja la capacidad de inversión, adaptación e innovación de los productores argentinos. Para él, más allá de los números, lo más relevante es la consolidación de un sector cada vez más profesionalizado, con empresas que gestionan sus procesos a partir de indicadores técnicos y económicos precisos.
En ese sentido, señaló que el crecimiento no se explica únicamente por una mayor escala productiva, sino también por una mejora continua de la eficiencia en las granjas.
Respecto del récord de consumo interno registrado el año pasado, Nicolás atribuyó ese crecimiento a varios factores combinados: el posicionamiento de la carne de cerdo como una proteína de calidad, versátil y accesible; el trabajo conjunto de la cadena en comunicación y desarrollo de producto; y, especialmente, la incorporación de nuevos hábitos de consumo. Según destacó, la carne porcina dejó de estar asociada exclusivamente a los asados o a ocasiones especiales para formar parte de la dieta cotidiana de muchas familias argentinas.
Consultado sobre el escenario económico actual, Nicolás sostuvo que la competitividad es uno de los principales desafíos del sector, en un contexto de costos, financiamiento y rentabilidad cambiantes. Afirmó que las empresas más competitivas son las que gestionan con información precisa, monitorean indicadores clave y toman decisiones basadas en datos.
Nicolás remarcó que Argentina cuenta hoy con un nivel tecnológico comparable al de países líderes en la actividad: genética de primer nivel internacional, sistemas de alimentación automatizados y electrónicos, control ambiental en los galpones, monitoreo productivo en tiempo real y programas sanitarios alineados con las mejores prácticas globales. Según explicó, esta rápida adopción tecnológica se explica en parte porque el sector se tecnificó en un momento —posterior al año 2000— en que la tecnología ya estaba disponible a nivel internacional, lo que permitió a los nuevos jugadores incorporarla desde el inicio.
Nicolás señaló que el bienestar animal y la sustentabilidad son temas centrales para las empresas asociadas a GITEP, en línea con la misión del grupo, que contempla el bienestar de los animales y las personas que los manejan, la producción de carne de calidad con rentabilidad y sustentabilidad, y el cuidado del ecosistema y la comunidad. En ese marco, remarcó la necesidad de contar con legislaciones coherentes con las realidades productivas de cada región, en particular en lo referido al uso agronómico de los residuos pecuarios.
Sobre el rol de GITEP, Nicolás repasó que el grupo nació hace más de 30 años con el objetivo de generar información confiable y promover el aprendizaje colaborativo entre empresas porcinas activas y adherentes. El intercambio de datos productivos y económicos entre asociados, sostuvo, permite identificar fortalezas y oportunidades de mejora, y replicar experiencias exitosas entre distintos establecimientos.
En su congreso anual, cuyos temas surgen de las inquietudes planteadas por los propios asociados, el año pasado se abordaron ejes como el manejo de camadas numerosas, la nutrición y alimentación de precisión, la incorporación de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial aplicada a la gestión, los desafíos sanitarios y el liderazgo de equipos de trabajo.
Respecto de la inserción internacional, Nicolás consideró que la apertura de nuevos mercados —mencionó expectativas en torno a China— representa una oportunidad para diversificar destinos y reducir la dependencia del consumo interno. Para consolidar una presencia exportadora sostenida, planteó como necesarios la estabilidad económica, la previsibilidad para las inversiones, la eficiencia sanitaria y logística, y una estrategia coordinada entre los sectores público y privado.
Finalmente, se refirió a la articulación entre los distintos eslabones del sector —productores, industria e instituciones— como un aspecto clave para el desarrollo futuro, y remarcó la importancia de fortalecer los espacios de diálogo conjunto para enfrentar desafíos comunes como la competitividad, la apertura de mercados y la generación de valor agregado.
Fuente: entrevista de porciNews LATAM a Manuel Nicolás, presidente de GITEP.
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