Consejos y estrategias para optimizar el desarrollo de las primerizas desde el nacimiento hasta la primera inseminación y mejorar su longevidad productiva.

Las primerizas son clave para el futuro de tu granja. Tener una primeriza bien desarrollada desde la primera inseminación es fundamental para asegurar el éxito de tu granja.

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¿Sabías que alrededor del 85% de las cerdas nulíparas inseminadas llegan a tercer parto? Aumentar este porcentaje aumentará la rentabilidad de la granja. |
La producción de lechones ha aumentado significativamente en los últimos años.

El aumento de la producción ejerce más presión sobre la cerda, por lo que la preparación de ésta para una vida altamente productiva ya comienza desde el nacimiento.
Comenzar la selección de la futura reproductora desde su nacimiento sienta las bases para una cerda reproductora bien desarrollada.

Por el contrario, una cerda con un peso al nacer >1,6 kg crecerá demasiado rápido.
La Figura 1 muestra la evolución típica del peso de las primerizas hasta el 2º destete, con dos fases diferenciadas:
Durante la fase de desarrollo se espera un crecimiento continuo, que debe continuar hasta el primer parto. Durante la fase funcional, hasta el 5º parto, una primeriza seguirá creciendo, pero el crecimiento se verá condicionado por la pérdida de peso durante la lactación.

El peso corporal en la primera inseminación, combinado con la edad, se utiliza a menudo como una cifra clave para determinar si se debe inseminar o no a una primeriza.

El desarrollo del peso corporal está determinado por la ganancia diaria promedio.
El crecimiento desde el nacimiento hasta la primera inseminación se utiliza a menudo para evaluar el desarrollo de las primerizas.

La amortización de la cerda se consigue al tercer parto, a partir de ahí la rentabilidad aumentará.
La ganancia media diaria, a su vez, conduce a un peso corporal en la primera inseminación de entre 140 y 170 kg a una edad de alrededor de 230-250 días.

La grasa corporal es una fuente de energía fácilmente accesible para las cerdas lactantes. Por lo tanto, además del peso, la grasa corporal también es importante para las cerdas altamente productivas. En la primera inseminación, se aconseja un nivel de grasa dorsal de 12-15 mm .
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Si compras primerizas alrededor de la primera inseminación o ya inseminadas, la información sobre el peso corporal, la grasa dorsal y la edad pueden ser de gran ayuda para comprobar si tienen el desarrollo corporal adecuado. En función de esto, se puede ajustar la estrategia de alimentación para apoyar el crecimiento después de la llegada a tu granja. |
Disponer de una estrategia de alimentación correcta optimiza el desarrollo de las primerizas.
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Dos semanas antes de la primera inseminación, las primerizas deben alojarse en jaulas (de inseminación) para que se acostumbren a estar confinadas. Esto ayuda a tener una mejor expresión del celo.
Durante este tiempo se puede utilizar un pienso de futuras reproductoras o un pienso de gestación. Se debe iniciar la estimulación de la cerda 5 días antes de la fecha prevista del celo de cubrición.

En el caso de las primerizas es importante asegurarse de no inseminarlas antes del 2º celo, ya que esto afecta negativamente al rendimiento.
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Después de la inseminación, las primerizas deben ser alimentadas con una dieta de gestación utilizando un programa creciente (línea azul en la Figura 2).

Siempre que sea posible, es recomendable utilizar una dieta específica para la gestación de las primerizas, ya que éstas necesitan más nutrientes para su crecimiento que las cerdas multíparas.

Las primerizas son el futuro de la granja.

Medir con frecuencia el peso corporal durante la fase de cría para comprobar si el desarrollo va por buen camino y ajustar la estrategia de alimentación es muy recomendable.

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