La Asociación Nacional de Comerciantes de Ganado Porcino (ANCOPORC) organizó a fines de julio, una reunión a con el objetivo de concientizar sobre los riesgos ligados al ingreso de la PPA en lechones importados.

La Asociación Nacional de Comerciantes de Ganado Porcino (ANCOPORC) organizó a fines de julio, una reunión a con el objetivo de concientizar sobre los riesgos ligados al ingreso de la PPA en lechones importados. La convocatoria abarcó a empresas importadoras nacionales, así como también a firmas holandesas proveedoras de lechones.
El evento se dio en el marco de la creciente preocupación por el avance de la PPA en el continente europeo. Recientemente, se detectó un foco de infección en territorio alemán, en el municipio de Emsbüren, a unos 15 km de la frontera con Holanda. Cabe resaltar que actualmente, Holanda es el principal proveedor de lechones de España.
Entre los temas discutidos, estuvieron las medidas que los países del norte de Europa están tomando para frenar la propagación del virus, así como también las medidas internas de las empresas asistentes.
El director técnico de ANCOPORC, Pedro Martínez, ofició de moderador de la reunión. Los involucrados llegaron a las siguientes conclusiones:
Que los focos de los últimos años han sido producidos por el movimiento de jabalís, desechos de comida tirados en las medianías de las carreteras por personas que se encuentran en tránsito o por trabajadores temporales dentro de explotaciones cuya actividad no es exclusiva a la cría del ganado porcino.
Es importante dar a conocer que la importación de animales es un vector más de difusión de la PPA, y no el único. A los hechos hay que remitirse, ya que, en todos los focos comunicados hasta la fecha, ninguno ha sido por un movimiento legal de animales. Destacar el gran peligro que conlleva el actual periodo vacacional, en donde los trabajadores de granjas nacionales de origen polaco o rumano retornan a sus países para pasar este periodo estival, y a su regreso se surten de productos de cerdo elaborados en estos países, que como todo el mundo sabe son zonas de alta incidencia en PPA.
El comercio de porcino es necesario para poder abastecer la demanda nacional, realizándose según marcan las normativas europeas y nacionales. Asegurándose así que los animales transportados cumplen las cinco libertades en los que se basa el bienestar animal, en donde uno de sus pilares es que los animales estén libres de enfermedades.
El peligro que conlleva los transportes no nacionales que proceden de zonas con PPA y cuyos contenedores están autorizados para varias especies. Es preocupante que no se controlen estos vehículos y que además no se sepa la distancia que recorren para limpiar y desinfectar una vez que descargan en nuestras fronteras.
La administración y el sector debe intensificar las negociaciones para que los terceros países a los que exportamos acepten la regionalización.
Formar a los operadores de granja de manera exclusiva sobre lo que es la PPA y las medidas de bioseguridad, modos de difusión de la enfermedad e impacto económico que conllevaría un foco en nuestro país.
Controlar los productos de cerdo producidos en Rumania o Polonia y que son comercializados en tiendas de alimentación en zonas de alta densidad ganadera como puede ser el caso de Cataluña o Murcia.
Los veterinarios deberían acudir físicamente a las cargas y descargas para verificar el estado de los animales y de los vehículos como ocurre en otros países miembros. Así se podrían evitar un gran número de controles en carretera, al ser una medida que perjudica el bienestar animal y el de los conductores al alargar los periodos de viaje. Se debe destacar que no solo los animales tienen tiempos máximos de viajes (Reglamento Nº1/2005); los conductores se rigen por el Reglamento Nº561/2006 de la CE de tiempos máximos de conducción, que se ajustan con grandísima dificultad con el de los animales debido a la poca coordinación entre ambos Reglamentos.

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