17 Nov

Las claves de la alimentación de lechones sin óxido de zinc con a Gonzalo González Mateos

Entrevistamos a Gonzalo González Mateos sobre el reto del sector porcino ante la retirada definitiva del óxido de zinc.

Las claves de la alimentación de lechones sin óxido de zinc con a Gonzalo González Mateos
Entrevistamos a Gonzalo González Mateos, Profesor Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, Referente Internacional en nutrición animal y miembro del grupo de trabajo “Sumando esfuerzos”, una iniciativa de Elanco cuyo objetivo principal es acompañar al sector porcino y servir de guía frente a la retirada definitiva del óxido de zinc.

VISITAR LA PLATAFORMA “SUMANDO ESFUERZOS”

¿Cuáles son los puntos clave a tener en cuenta en el período postdestete para asegurarnos una adaptación correcta de los lechones, dando siempre prioridad al control de los procesos diarreicos?

El aumento de la actividad física (peleas por la supervivencia), la termorregulación, el estrés y la potenciación de la inmunidad son factores importantes a considerar porque suponen un considerable gasto energético para los lechones en el postdestete, con el problema añadido del bajo consumo de pienso en esta fase tan problemática.

Bajo esta serie de circunstancias, el lechón no tiene como prioridad buscar comida o una fuente de agua.

Los gastos ocasionados por el estrés y los mecanismos de inmunidad y defensa son muy importantes, ya que el lechón tiene que dedicar los pocos nutrientes que consume a “fabricar” proteínas de fase aguda (PFA) con mayor producción de proteínas en hígado y menor en músculo.

El catabolismo de las proteínas musculares es un tema importante a considerar. Si el animal no come lo suficiente, las PFA se producen a partir de las proteínas musculares pero el perfil de ambas es muy diferente por lo que la eficacia del proceso es reducida. Es decir, un gramo de proteína muscular no da lugar a un gramo de PFA.

En relación al metabolismo proteico, es importante recordar que, durante el período postdestete, el crecimiento muscular no tiene prioridad para el lechón.

¿Qué sucede con el consumo de pienso en el período postdestete?

El lechón come poco o nada en las primeras horas tras el destete, sobre todo, si el destete tiene lugar con 21 días de edad.

El objetivo del lechón en esta fase de su vida es que la ingesta menos los gastos de energía y proteína necesarios para actividad física, tal como peleas, termorregulación (frío), estrés (falta de consumo) e inmunidad (defensa sanitaria), no sean negativos. Es decir:

Es prioritario que los gastos no sean superiores a la ingesta, pero si el consumo de pienso es limitado, esto es difícil de conseguir.

Se calcula que hasta el 25-30% de los lechones destetados a los 21 días de edad no comen nada durante las primeras 20 a 24 horas postdestete.

Si el lechón no come, la producción de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas se reduce, ya que lo que no es necesario deja de ser prioritario.

El problema no es el estrés en sí. Lo que ocurre es que la naturaleza es sabia y no se producen enzimas digestivas ni ácido clorhídrico porque suponen un gran gasto y el animal, si no come, no necesita estar preparado para digerir los alimentos y, por tanto, ahorra.

¿Para qué producir ácido clorhídrico y enzimas si no tienen nada que digerir en este momento?

Después del incremento de la masa muscular, el crecimiento de las vellosidades intestinales es en lo que el lechón postdestete dedica más energía y nutrientes, a fin de mejorar la absorción de los posibles nutrientes disponibles.

Si el lechón no come y no produce enzimas digestivas, ¿para qué precisa mejorar la absorción de los inexistentes nutrientes? De aquí que el desarrollo de la mucosa del intestino delgado se vea reducido.

Sin embargo, tras 20-24 horas sin comer, el lechón hambriento come en exceso, llegando más alimento de la cuenta a un aparato digestivo que no está preparado, con una producción limitada de ácido clorhídrico y enzimas, y unas vellosidades intestinales en proceso de deterioro.

En esta situación, parte del alimento ingerido pasa sin digerir al intestino grueso donde tendremos problemas con la proliferación excesiva de la microbiota patógena, tal como clostridios y coliformes.

¿Cuáles son las claves en cuanto a la alimentación postdestete?

Es importante asegurar unos consumos altos del lechón previo al destete, consumos que deben mantenerse durante el postdestete, siempre que el lechón permanezca sano y sin incidencia de diarreas.

En presencia de procesos digestivos, el objetivo de producción cambia:

No queremos que el lechón crezca más, sino controlar los procesos diarreicos. Si el lechón se recupera de la diarrea, recuperará su peso en poco tiempo y la productividad a llegada al matadero no se verá comprometida.

Ante la presencia de procesos diarreicos, cuando la salud del animal prima sobre el crecimiento, puede ser más conveniente suministrar un pienso en harina no excesivamente fina que un pienso granulado.

Asimismo, puede tener sentido reducir el contenido en proteína y elevar el de fibra inerte del pienso, a pesar de su posible efecto negativo sobre consumos y crecimientos.

Un aspecto importante a considerar es evitar el exceso de nutrientes en el intestino grueso a fin de reducir la incidencia de fermentaciones anómalas.

A este particular, merece la pena establecer una clara diferencia entre los dos componentes claves del pienso: hidratos de carbono y proteínas.

En general, se estima que a más fermentaciones en ciego más problemas digestivos, lo que no es necesariamente cierto.

La fermentación de los hidratos de carbono es probablemente menos perjudicial (no necesariamente positiva) de lo que siempre hemos creído.

La fermentación de las proteínas, con la consiguiente producción de amoniaco, indoles y otros productos nitrogenados de deshecho, es probablemente más problemática de lo esperado.

La fermentación de las cadenas hidrocarbonadas da lugar a ácidos grasos volátiles de cadena corta que son absorbidos y utilizados como fuente energética directa por el lechón.

En cambio, la fermentación de la fracción nitrogenada produce alcalinización de los tejidos y un crecimiento desproporcionado de Clostridium sp. y otros microorganismos patógenos en el intestino grueso.

En caso de problemas entéricos debe preocuparnos mucho más el exceso de proteína que el exceso de hidratos de carbono.

En cualquier caso, el objetivo principal debe ser siempre mantener un nivel sanitario adecuado del tracto gastrointestinal del lechón en el postdestete.

¿Cuáles son los objetivos de la alimentación de los lechones de 7 a 10 kg de peso vivo?

Antes de la prohibición de uso del óxido de zinc a dosis farmacológicas, el objetivo era claro: conseguir buenas ganancias de peso diarias e índices de conversión excepcionales al mínimo coste.

A fin de conseguir este objetivo, predominaban los destetes tempranos (< 22 días de edad) con índices de mortalidad y lechones retrasados inferior al 4-5% durante el precebo, gracias al uso preventivo de antibióticos y óxido de zinc (ZnO) a dosis terapéuticas.

Hoy en día, ante la falta de este seguro, ha aumentado de forma notable la incidencia de diarreas y la mortalidad durante los primeros 10 a 15 días postdestete. Como consecuencia, la mortalidad y el porcentaje de lechones retrasados aumenta en un primer momento.

Por este motivo, se buscan destetes más tardíos para conseguir lechones fisiológicamente más maduros que puedan superar más fácilmente el estrés del postdestete.

Basados en estos cambios y en nuestro propio aprendizaje, la problemática puede y debe superarse, tal y como estamos viendo en países de nuestro entorno económico, caso de los Países Bajos.

En resumen, tenemos que aprender a manejar a los lechones sin óxido de zinc y sin antibióticos y, para ello, ya disponemos de ejemplos y tecnologías practicas a seguir.

¿Cuál es el objetivo final?

El objetivo final del proceso es claro y os puedo confirmar que se va a cumplir: lograr cerdos con pesos vivos e índices de conversión al sacrificio similares con o sin óxido de zinc.

Pero los cambios necesarios para producir lechones sanos en ausencia del ZnO precisan tiempo y dedicación y, sobre todo, seguir un camino de actuaciones lógico.

Las pérdidas de rendimiento, fundamentalmente debidas a pesos bajos e índices de conversión altos, que tendremos durante las primeras fases postdestete sin utilizar óxido de zinc pueden recuperarse durante la fase de cebo, con cerdos que responderán mucho mejor a cualquier medicación, si ésta fuera necesaria.

Esto tiene sentido, ya que al final de su ciclo productivo un cerdo criado sano engorda más de 1 kg/día mientras que en el período postdestete el crecimiento diario apenas llega a los 300-350 g/día. Por tanto, el animal sano recupera en pocos días las posibles pérdidas que habría podido tener por no usar el óxido de zinc (siempre en ausencia de diarreas).

¿Cuáles son las estrategias para un destete sin óxido de zinc?

Reducir a un mínimo las situaciones de estrés, es decir, asegurar que el lechón no sufra por nada y se le vea atento y feliz. Al igual que ocurre con el ser humano, un lechón estresado no piensa en comer.

Destetar solo lechones maduros con, al menos, 26-28 días de vida y un peso vivo medio en torno a los 7 kg. Sin el uso de ZnO, necesitamos lechones maduros.

Asegurar una buena uniformidad de las camadas. Cuando tenemos 16 lechones/ camada, como es frecuente hoy día, no vamos a tener pesos uniformes y, por tanto, debemos destetar con más días de vida y mejorar el manejo y cuidado de los animales.

Cuidar la molienda del pienso. Moliendas muy finas mejoran la digestibilidad del pienso pero perjudican en cierta medida la fisiología digestiva del lechón. ¡Tenemos que escoger!

Asegurar que los lechones salen de la sala de maternidad “sabiendo” comer. Probablemente, esta condición sea la razón principal del éxito o del fracaso.

Para ello, los piensos de maternidad deben estar bien formulados con ingredientes de calidad, niveles bajos de minerales, especialmente calcio, contenidos relativamente altos de sal y niveles controlados pero suficientes de fibra inerte, evitando en todo caso el exceso de proteína bruta indigestible.

Probablemente, no sea necesario mantener estos piensos de alto coste por mucho tiempo. Si el lechón está sano al destete, los piensos basados en cereales y harina de soja no deben crear problema alguno a partir de los 10 kg de peso vivo.

Controlar la presentación y calidad de los ingredientes y de los piensos, así como los procesos de fabricación.

Evitar almacenajes largos en fábrica de los ingredientes caros de alto valor añadido.

¿Cómo enfocar la salud intestinal sin óxido de zinc?

  PROTEÍNA  

El nivel de proteína bruta del pienso es importante.

Recordemos que la proteína que se digiere ¡no provoca diarreas! El problema proviene de la cantidad de proteína del pienso que no se digiere.

El exceso de proteína no se puede almacenar. La fracción hidrocarbonada de la misma se transforma en grasa, vía el ciclo de Krebs, pero la fracción nitrogenada da lugar a cantidades variables de amoníaco, aminas, fenoles e indoles que alcalinizan los tejidos y dañan la fisiología del lechón antes de ser eliminados.

En particular, el catabolismo de los ácidos ramificados origina productos de mayor toxicidad que son probablemente los más peligrosos.

La baja producción de ácido clorhídrico por el lechón es un problema a resolver ya que, en caso de deficiencia, no se activa el pepsinógeno y se reduce la digestibilidad de la proteína a nivel estomacal.

  FITATOS  

En caso de pH elevados en el tracto digestivo proximal, tal y como ocurre en el postdestete, la actividad de las fitasas y, por tanto, la disponibilidad de fósforo puede verse comprometida.

Por tanto, es importante mantener bajo control los niveles de Ca y de proteína bruta de los piensos postdestete.

  FIBRA DIETÉTICA  

Tradicionalmente, la fibra se ha considerado como un diluyente y un factor antinutricional en piensos de primera edad.

La filosofía generalmente aceptada era que cuanta menos fibra mejor, ya que el exceso de fibra reducía el consumo y afectaba a la digestibilidad y el crecimiento de los animales.

Se creía que un exceso de fibra favorecía la colonización del tracto gastrointestinal por los microorganismos patógenos y, por tanto, incrementaba la incidencia de diarreas postdestete.

Sin embargo, esta creencia no es necesariamente correcta y depende en gran medida de la higiene, sanidad y edad del animal, así como de la fuente y nivel de fibra en el pienso.

Cuando hablamos de lechones con problemas digestivos nos referimos fundamentalmente al beneficio de suministrar fibra insoluble.

La fibra insoluble es difícilmente fermentable y, por tanto, no produce ácidos grasos volátiles que puedan ser absorbidos en la mucosa digestiva y servir de energía para los colonocitos dañados.

Sin embargo, esta fibra insoluble afecta la motilidad intestinal, aumentando la velocidad del tránsito de la digesta en intestino delgado y reduciendo la capacidad de adherencia bacteriana a la mucosa digestiva.

El crecimiento de la flora microbiana necesita:

1. Que haya un alto contenido digestivo como sustrato.

2. Que la velocidad de tránsito sea limitada para tener tiempo de fermentar la digesta, crecer y multiplicarse.

Con la utilización de fibra insoluble se aumenta la motilidad y el movimiento de la digesta no digerida, reduciendo la oportunidad de las bacterias para crecer y desarrollarse. Todo ello resulta en cambios en el perfil de la microbiota, con posibles efectos sobre la diversidad de la misma.

  CALCIO  

Otro tema importante, que a menudo pasa desapercibido, es la importancia de la fracción macromineral de los piensos, en particular del calcio, sobre la fisiología digestiva y el crecimiento del lechón.

El calcio es necesario para un crecimiento armónico del tejido óseo. Sin embargo, afecta a la palatabilidad del pienso e interacciona con la absorción de fósforo, aumenta el pH por su capacidad tampón, reduce la actividad de la pepsina y de las fitasas, causa disbiosis en el tracto gastrointestinal y ocupa espacio en fórmula.

Además, recientemente se ha estudiado el efecto negativo de un exceso de Ca sobre la integridad de la mucosa digestiva, con un crecimiento de la incidencia de procesos causados por Clostridium perfringens.

El calcio es probablemente el nutriente más caro, a pesar de su bajo precio, en la alimentación del lechón.

Para finalizar, en relación con los antibióticos y aditivos:

No existen aditivos que sustituyan al óxido de zinc, pero sí los hay que pueden ayudar al lechón a defenderse del estrés y de las situaciones problemáticas del medio.

Si bien es cierto que los antibióticos reducen el crecimiento de los patógenos y, por tanto, controlan los problemas digestivos, su uso también reduce la diversidad de la microbiota intestinal, lo que causa un desequilibrio y un aumento de la resistencia de los patógenos.

Los aditivos tienen un menor efecto sobre el crecimiento de los patógenos que los antibióticos, pero favorecen la diversidad de la microbiota intestinal y permiten una mayor respuesta posterior, cuando es necesaria, a los tratamientos curativos con antibióticos.

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