La irrupción de la cepa Rosalía en España a principios del 2020 supuso un punto de inflexión en la epidemiología del PRRS, afectando de manera radical a la sanidad general de la industria porcina de nuestro país.

Aunque el virus PRRS siempre ha sido considerado uno de los mayores retos sanitarios de la industria porcina, la aparición de cepas de alta patogenicidad ha puesto de manifiesto que el verdadero problema no reside únicamente en la gravedad clínica de los brotes, sino también en la enorme capacidad de estas cepas para generar y mantener una elevada presión de infección en las granjas y regiones afectadas.

Entre algunas de las características diferenciadoras de las cepas de alta patogenicidad se encuentra su capacidad de generar viremias y excreciones significativamente más elevadas y prolongadas que las de las cepas clásicas, que tienen como consecuencia un marcado aumento de la carga vírica y, por tanto, de la presión de infección en la granja.

Y estas características son también propias de la cepa Rosalía. Desde su detección en 2020 se han descrito brotes con mortalidades muy elevadas, tanto en reproductoras como en animales en crecimiento, además de una persistencia vírica muy superior a la observada en otras cepas europeas clásicas.

Y es precisamente por este motivo por el cual el control actual del virus PRRS debe incorporar un concepto fundamental, reducir la presión de infección, y todas las acciones realizadas deben contemplar este objetivo.

Menos virus, menos transmisión, más control

El control del virus PRRS es especialmente complejo, entre las razones principales debido a su larga persistencia en animales infectados y a las múltiples vías de transmisión del virus. La consecuencia práctica es sencilla: cuanto más virus circula dentro de una granja o en una región, mayor es la probabilidad de que se produzcan reinfecciones.

Desde una perspectiva epidemiológica, reducir la presión de infección implica disminuir la cantidad de virus presente dentro de la población, limitando la probabilidad de contacto entre animales susceptibles y animales infectados.

En otras palabras, el objetivo ya no es únicamente evitar que los animales enfermen, o que si lo hacen la enfermedad sea menos grave, sino reducir la cantidad de virus que son capaces de excretar y transmitir.

Y para conseguirlo, es necesario un abordaje multifactorial, que combine estrategias de control que contemplen medidas de bioseguridad, manejo e inmunización.

La vacunación: una herramienta clínica y epidemiológica

Tradicionalmente, la eficacia de la vacunación frente al virus PRRS se ha medido en cuanto a su capacidad de reducir la clínica asociada a la enfermedad, y como consecuencia, a su capacidad de reducir el impacto productivo y económico de la infección.

Son numerosos los estudios y experiencias que demuestran la eficacia de las vacunas vivas atenuadas en estos términos, tanto en reproductoras como en animales en crecimiento, demostrando mejora de parámetros reproductivos en cerdas, y reducción de la mortalidad, mejora de la GMD y el I.C. en transiciones y cebos, así como una clara reducción del uso de antibióticos para el control de infecciones secundarias asociadas (¹-⁷).

Sin embargo, la eficacia de la vacunación no queda circunscrita al control clínico de la enfermedad. Diversos trabajos han demostrado que algunas vacunas vivas modificadas son capaces de reducir la viremia, acortar su duración, disminuir la excreción viral y limitar la transmisión horizontal entre animales. Y como consecuencia, de disminuir la carga viral presente en la población afectada y, por tanto, capaz de reducir la presión de infección.

Los estudios de Pileri y Rose marcaron un antes y un después en este concepto. En animales vacunados se observó una reducción significativa del porcentaje de animales virémicos, una menor duración de la viremia, una reducción de la excreción nasal y, lo más importante, valores de tasa de reproducción (R0) inferiores a 1 (Tabla 1).
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Tabla 1. Comparativa de Estudios de Vacunación.

Cabe destacar que cuando el valor de R₀ desciende por debajo de 1, cada animal infectado transmite la infección a menos de un animal susceptible, por lo que desde el punto de vista epidemiológico esto significa que la circulación viral, en una población estable y fija, tendería a extinguirse progresivamente.

infecciónSabemos que nuestras granjas no son una población estable y fija, ya que están sometidas a entradas constantes de animales, personas, transportes… lo cual dificulta el control del virus.

Sin embargo, estos datos evidencian el potencial de la vacunación y su valor como herramienta epidemiológica, y de nuevo, resaltan la necesidad de realizar un abordaje multifactorial con respecto a su control, donde la bioseguridad, el manejo y la vacunación deben emplearse por igual para conseguir reducir la carga vírica y controlar, por tanto, la clínica asociada.

Y a nivel de campo, de nuevo, existen numerosas experiencias en las que se evidencia que la combinación de vacunación de lechones, junto con medidas de manejo, es capaz de controlar e incluso eliminar la recirculación vírica en transiciones sin necesidad de realizar despoblaciones parciales o totales.

infecciónEn varios estudios realizados en granjas comerciales españolas, la vacunación continuada de lechones consiguió negativizar la transición, reduciendo simultáneamente mortalidad y retrasos de crecimiento (⁷-⁹).

Los resultados demuestran que, cuando todos los animales incorporados a la transición están inmunizados, la transmisión entre lotes disminuye progresivamente, y si se acompaña de medidas de manejo y bioseguridad, puede incluso llegar a alcanzar niveles indetectables.

Y más importante aún, en granjas en las cuales conviven las reproductoras y la transición, la reducción de la circulación vírica en transición disminuye el riesgo de reinfección de las reproductoras y favorece y ayuda a mantener la estabilidad global de la granja.

Y frente a las cepas de alta patogenicidad: ¿siguen funcionando las vacunas?

La llegada de Rosalía generó una pregunta lógica entre ganaderos y veterinarios: si estas cepas generan tanta carga viral y tanta enfermedad, ¿siguen siendo útiles las vacunas para su control? Los datos disponibles indican claramente que sí.

Ya antes de la aparición de Rosalía, estudios experimentales realizados con otras cepas europeas altamente patógenas como la cepa Lena o la PR40 habían demostrado que la vacunación era capaz de reducir significativamente la fiebre, la clínica respiratoria, la viremia y la excreción viral.

Además, frente a la cepa PR40 se observó una reducción completa de la mortalidad experimental y una mejora muy significativa de la ganancia media diaria (¹⁰,¹¹).

Eficacia frente a la cepa Rosalía

Los primeros datos de eficacia frente a la cepa Rosalía se obtuvieron en un primer estudio experimental realizado por el equipo del Dr. Enric Mateu de la Universidad Autónoma de Barcelona (¹²).

En este desafío experimental, los animales vacunados con Porcilis® PRRS vía ID presentaron menos fiebre, menor sintomatología clínica y menos lesiones pulmonares que los controles no vacunados.

La superficie pulmonar afectada se redujo aproximadamente un 68%, pasando del 49,1% en los animales no vacunados al 15,7% en los vacunados. Adicionalmente, durante el período de estudio, los animales vacunados crecieron 6,7kg más, y tuvieron una GMD de 192g superior que los animales no vacunados.

infecciónCon respecto a su efecto sobre la dinámica vírica, la vacunación redujo un 56% el área bajo la curva de la viremia y un 65% la excreción nasal asociada a la infección (Gráfico 1).

Gráfico 1. Viremia y excreción nasal en animales vacunados con Porcilis PRRS via ID vs control no vacunado.

Estos datos demuestran que desde el punto de vista epidemiológico, los animales vacunados y desafiados con la cepa Rosalía generan menos virus, durante menos tiempo y tienen por tanto una menor capacidad de infectar a otros animales.

Del laboratorio al campo: experiencias en granjas españolas

Los trabajos más recientes aportan además una evidencia muy valiosa: estos beneficios no se limitan a condiciones experimentales, si no que, si se cumplen los requisitos para que la vacunación de lechones pueda realizarse, son exitosos también a nivel de campo.

En un estudio de campo realizado tras un brote por una cepa Rosalía-like en una granja de 1.300 cerdas, la vacunación de lechones a las dos semanas de vida, combinada con mejoras de manejo y bioseguridad, redujo la mortalidad en transición del 7,39% al 3,73% y disminuyó significativamente los costes de medicación, con un beneficio económico de 1,96 € por lechón (Gráfico 2) (¹³).

Gráfico 2.

Resultados similares se han comunicado en un reciente estudio publicado en el ESPHM del 2026 (¹⁴), en el que la mortalidad se redujo del 8,66% al 2,26%, no se detectaron signos clínicos compatibles con PRRS en los animales vacunados (Porcilis PRRS vía ID) y no se encontró virus de campo en los muestreos realizados a las 6 y 9 semanas de vida.

En este caso el beneficio económico alcanzó 2,62 € por lechón.

La importancia de la vacunación hasta el final del ciclo productivo

La mayoría de datos experimentales y de campo se centran en animales en las primeras fases de crecimiento, pero ¿qué ocurre con los cerdos de cebo? ¿Sigue siendo la vacunación una herramienta útil para reducir la presión de infección en esta población tan numerosa?

En un reciente estudio experimental de desafío, también frente a una cepa Rosalía (Pey et al 2026) (¹⁵), se evidencia que los beneficios de la vacunación de lechones no se limitan a la transición, sino que se mantienen durante la fase de cebo, con reducciones de viremia, excreción y carga viral tisular en animales desafiados varios meses después de la vacunación (Gráfico 3).

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Gráfico 3. Viremia en animales vacunados (Porcilis PRRS) y control, desafiados 140 días post-vacunación.

Estos datos resultan especialmente relevantes para zonas de elevada densidad porcina, donde la presión de infección zonal es muy alta y donde los animales pueden exponerse repetidamente a nuevas variantes virales durante la fase de engorde, especialmente cuando llegan negativos a estas zonas de alta densidad.

En estos escenarios, la capacidad de la vacunación de reducir la carga vírica, así como las probabilidades de infección, la convierten en una herramienta de enorme valor epidemiológico.

Conclusión

La vacunación frente al PRRS no debe entenderse únicamente como una herramienta destinada a reducir la clínica, sino como una herramienta epidemiológica capaz de modificar la dinámica de transmisión del virus dentro de las granjas infectadas.

Los estudios experimentales clásicos, los desafíos frente a cepas altamente patógenas como Lena, PR40 o Rosalía y los nuevos estudios de campo demuestran de forma consistente que la vacunación reduce la viremia, disminuye la excreción viral, limita la transmisión y contribuye a reducir la presión de infección.

Por tanto, en un escenario dominado por cepas de alta patogenicidad y por una elevada presión de infección a nivel de granja, pero también regional, en la que el virus recircula constantemente, la vacunación de lechones debe considerarse una herramienta estratégica de primer nivel.

Conseguir menos virus en una granja o en una región, significa menos probabilidades de transmisión, menos reinfecciones y mayor probabilidad de control a medio y largo plazo.

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Referencias

1.Stadejek T, Porowski M, Pejsak Z. Viraemia and seroconversion in piglets following vaccination with PRRSV-EU type vaccine—a field observation. Bull Vet Inst Pulawy (2005), 49:273–277.

2. Pejsak, et al. Effects of vaccinaton against PRRS on reduction of respiratory infections in grower-finisher pigs. 16th International Pig Veterinary Society Congress (2000), Melbourne, Australia.

3. Martelli P, et al. Efficacy of a modified live porcine reproductive and respiratory syndrome virus (PRRSV) vaccine in pigs naturally exposed to a heterologous European (Italian cluster) field strain: clinical protection and cell-mediated immunity. Vaccine (2009), 27:3788–3799.

4. Viladomat, et al. Piglet strategic vaccination: a tool to control PRRS infection in the nursery. European Symposium of Porcine Health and Management (2015).

5. Úbeda, et al. Effect of vaccination against PRRS in the control of PRDC in a PRRSv infected finishing herd. 19th IPVS Congress (2006), Copenhagen, Denmark.

6. Álvarez, et al. Effect of PRRS infection on PCV2 vaccination efficacy and measures to control the negative impact. European Symposium of Porcine Health and Management (2015).

7. Holkamp, D. Economic efficiency of intervention measures. Key Lecture. European Symposium of Porcine Health and Management, Barcelona (2018).

8. Martínez, et al. Efficacy of strategic piglet vaccination to reduce PRRS transmission in the nursery of a commercial farm. ESPHM (2017), Pragha.

9. Laza, et al. Strategic piglet vaccination as a tool to eliminate PRRS virus recirculation in a commercial nursery. ESPHM (2017), Pragha.

10. Trus et al. Efficacy of an attenuated European subtype 1 porcine reproductiveand respiratory syndrome virus (PRRSV) vaccine in pigs uponchallenge with the East European subtype 3 PRRSV strain Lena. Vaccine (2014) 2995-3003

11. Canelli et al., Efficacy of a modified-live virus vaccine in pigs experimentally infected with a highly pathogenic porcine reproductive and respiratory syndrome virus type 1 (HP-PRRSV-1). Veterinary Microbiology (2018) 226; 89-86

12. Cortney et al. Experimental efficacy of vaccination of weaned piglets with a modified‐live commercial PRRS virus vaccine against the challenge with a Spanish highly virulent PRRSV‐1 strain. Porcine Health and Management (2025) 11:10

13. Laza et al. Efficacy of PRRS vaccination and management strategies to control high pathogenic PRRS infection in nursery pigs:a case report. ESPHM 2025

14. del Val et al. A case report of efficacy and profitability of piglet vaccination to control Highly Pathogenic (HP) PRRSV1 infection in weaners. ESPHM 2026

15. Pey et al. A modified-live PRRSV vaccine administered at weaning confers partial protection against a highly virulent PRRSV-1 strain throughout the grower-finisher period . Research in Veterinary Science (2026) 210; 106346

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